Manuel Diosleguarde abre a hombros en la Copa Chenel taurina en Daganzo

Menos opciones para salmantino Alejandro Marcos, con dos vueltas al ruedo

imagen
Manuel Diosleguarde abre a hombros en la Copa Chenel taurina en Daganzo
Manuel Diosleguarde
EFE
Lectura estimada: 2 min.

El diestro salmantino Manuel Diosleguarde, que le cortó las dos orejas a su primer toro, salió a hombros al final de la primera corrida de la segunda fase clasificatoria de la Copa Chenel, celebrada este sábado en la localidad madrileña de Daganzo de Arriba, donde volvieron a celebrarse festejos formales después de dieciséis años.

Con casi lleno en los tendidos, se lidiaron tres toros de La Machamona, de excesivas carnes y volumen para su sangre de Santa Coloma, y que dieron un juego descastado, y otros tantos (2º, 3º y 4º) de Los Eulogios y Manuel Sanz, de más finas y mejores hechuras, a falta de mayor fondo salvo el segundo, que fue premiado, un tanto excesivamente, con la vuelta al ruedo en el arrastre.

Con ese material, Diosleguarde (dos orejas y vuelta al ruedo tras aviso) logró los momentos más redondos de la tarde, tanto con su primero, el toro premiado de Los Eulogios, como con un alto y cuajado quinto de La Machamona. Al primero de ellos, que salió por error de los torileros en segundo lugar, le hizo una faena algo desigual, con buenos lances de capa y sobre todo con unas buenas series de naturales por donde el toreo le fluyó más.

Le cortó las dos orejas el salmantino a ese astado, pero la faena de mayor importancia se la hizo al "santacoloma" que lidió en quinto lugar, un ejemplar reservón y que nunca se empleó pero al que, tras un gran quite por verónicas, le sacó a pulso y con gran firmeza hasta tres soberbias tandas de muletazos impensables, sólo que un pinchazo previo a la estocada le dejó esta vez sin premio.

El lote de menos opciones fue el del también salmantino Alejandro Marcos (vuelta al ruedo en ambos, tras aviso en el cuarto), que trató con idénticas compostura y temple tanto al desrazado primero de La Machamona como al desclasado cuarto de Manuel Sanz, a los que sacó muletazos limpios en más cantidad que la que ambos parecían ofrecer.

Por su parte, el madrileño Álvaro Burdiel (vuelta al ruedo y silencio tras aviso) también estuvo muy por encima de un tercero de Sanz que se afligió pronto y aún más del bastísimo sexto de La Machamona, un reservón de más de seiscientos kilos al que se impuso con oficio y buen gusto antes de pinchar repetidamente con la espada.

0 Comentarios

* Los comentarios sin iniciar sesión estarán a la espera de aprobación
Mobile App
X

Descarga la app de Grupo Tribuna

y estarás más cerca de toda nuestra actualidad.

Mobile App