Es una pieza de 4 metros de alto forjada en acero. Se colocará en el paseo fluvial cerca del puente Enrique Estevan como "invitación al recuerdo permanente"
La escultura en recuerdo de las víctimas salmantinas del nazismo ya tiene diseño definitivo y fecha inaugural
Es una pieza de 4 metros de alto forjada en acero. Se colocará en el paseo fluvial cerca del puente Enrique Estevan como "invitación al recuerdo permanente"
Salamanca contará finalmente con una escultura conmemorativa en recuerdo de sus vecinos represaliados en los campos de exterminio nazis. El proyecto, surgido en 2024 el seno de la Asociación Salamanca Memoria y Justicia, ha sido pospuesto en un par de ocasiones por cuestiones vinculadas al diseño y la autoría de la escultura, pero esas cuestiones ya ha sido solventadas y la estatua será pronto una realidad, según explica el presidente de la citada asociación, Julio Fernández.
La pieza se colocará en el paseo fluvial de Salamanca, en las inmediaciones del puente Enrique Estevan, y se presentará el público a primeros de mayo, "seguramente en el aniversario" de la liberación de Mauthausen, el 5 de dicho mes. No en vano la mayoría de salmantinos y de españoles dieron con sus huesos en dicho campo.
Respecto al diseño, cambia como de la noche al día respecto a la primera propuesta. En principio iba a representar la escalera de Mauthausen, que comunicaba el campo de concentración con una cantera de granito en la que trabajaban los presos, obligados a cargar con bloques de 20 kilos peldaños arriba. Aquella escalera era esencialmente un método de tortura.
La nueva escultura estará forjada por el escultor salmantino Ignacio Villar. Según explica en la documentación del proyecto, será una pieza de unos 4 metros de alto dedicada "a la memoria histórica". Es "una invitación al recuerdo permanente y una condena a todo tipo de deshumanización", así como "un homenaje y un recuerdo no exento de dolor a todas las víctimas y tratos crueles que han constituido el color negro de la historia".
El monumento es puramente simbólico, desde el material hasta la disposición de sus elementos. No tiene nada de figurativo para evitar caer en "lo morboso" o "lo truculento" de la representación.
Estará forjado en acero corten que "por su dureza y resistencia a la intemperie puede encarnar perfectamente la resistencia humana por sobrevivir y su ánimo ante la crueldad física o mental". El color terroso remite "al de la tierra que acoge a todas las víctimas, en cualquier tiempo y lugar".
Finalmente, consta de una serie de bloques repletos de aristas que se contraponen a un cuerpo vertical. Los bloques "aluden a las personas que perecieron en los campos de exterminio nazi" y el mayor de todos reproduce incluso los peldaños de la escalera de Mauthausen. Respecto a la pieza vertical "nos evoca lo espiritual, lo eterno y lo emocional de la memoria". Está rematado por una estrella dorada en memoria de la "diversidad" de las víctimas y como invitación a la "convivencia humana".
El proyecto cuenta con el beneplácito y la aprobación del Ayuntamiento. Desde Memoria y Justicia aplauden el compromiso histórico del Consistorio con estas propuestas en recuerdo de los salmantinos ausentes.
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