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Un tesoro fotográfico sobre la Salamanca de 1914 que aún espera una exposición en su ciudad
Hace siete años aparecieron, durante unas obras en Logroño, dos cajas selladas que contenían fotos históricas de Salamanca. "Eran una joya", explica su descubridor
La historia tiene caprichos que se nos escapan. ¿Cómo explicar si no que unas obras de reforma en un ático de Logroño nos regalen unas fotografías inéditas de la Salamanca de hace un siglo? Las instantáneas muestran la Plaza Mayor con kioscos, detalles etnográficos de la provincia, mercadillos, el puente Enrique Estevan y la construcción del antiguo depósito de aguas de la avenida de Campoamor.
El autor de las fotos fue el ingeniero madrileño Jorge Palomo Durán, quien trabajó en la División Hidráulica del Duero entre 1908 y 1914. La historia de cómo aparecieron es "novelesca", en palabras del doctor en Historia del Arte José Manuel Ramírez, que fue quien las identificó y catalogó.
Primer guiño del destino. Los albañiles que trabajaban en las obras de reforma de un ático del casco antiguo de Logroño encontraron en un rincón, allá por 2019, dos cajas de madera "perfectamente cerradas" y muy pesadas. Antes de decidir qué hacer con ellas, las abrieron y hallaron 2.000 cristales estereoscópicos a modo de antiguos negativos de fotografías. Contactaron "con una persona muy sensible a este tipo de cosas" que les pidió que las guardasen y que finalmente las custodió durante "varios años".

Portada del catálogo de la exposición dedicada a Jorge Palomo en 2023.
Segundo guiño del destino. José Manuel Ramírez -que también fue el primer director general de Cultura del gobierno de La Rioja- supo de los cristales gracias a una conocida en común con los custodios de la cajas. Cuando pudo echarles un ojo inmediatamente intuyó que las había tomado un ingeniero "porque había cosas relacionadas con las aguas, puentes, reparaciones de caminos..." que firmaba con las siglas J.P.D. Tras una búsqueda en el archivo histórico provincial identificó las siglas con el nombre Jorge Palomo Durán, ingeniero de caminos en la España de principios del siglo XX.
Contactó con los herederos de Jorge Palomo y corroboró que éste había sido un gran aficionado a la fotografía que, además de las 2.000 placas halladas en el ático, había legado a la familia otras 2.000 piezas más. "Un tesoro" , según el experto. "Era una maravilla. Era apasionante".
Las fotos de Salamanca "eran una delicia"
Jorge Palomo hizo fotos allí donde fue. Además de La Rioja, donde vivió, pasó por Salamanca, Ávila, Granada o Melilla. "Era un hombre que no solamente se dedicaba a sus cosas, sino al mundo circundante, a la persona, al medio natural... era lo que le importaba también. Tiene unas fotos etnográficas de verdadero impacto. Además era un hombre con una gran sensibilidad. Por eso sabía enfocar perfectamente y sabía cuándo apretar el disparador".
"Había fotos de mercadillos, obras, la Plaza Mayor, con una especie de kiosco que había en una de las esquinas. Y claro, había un depósito de aguas. Sabía que aquello tenía que ser un depósito de aguas"
Las fotos de Salamanca "eran una delicia, una verdadera joyita". "Había mercadillos, obras, la Plaza Mayor, con una especie de kiosco que había en una de las esquinas. Y aquello me sorprendió, juntamente con otras cosas más. Y claro, había un depósito de aguas. Sabía que aquello tenía que ser un depósito de aguas. Además, esa obra en concreto está totalmente documentada, con un amor y un cariño que se ve por la producción increíble", insiste. El depósito al que alude es el de la avenida Campoamor, derruido en 2002.
Según Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio de Salamanca, el valor fotográfico de las instantáneas es "incalculable". "Se trata de una serie de fotografías bellísimas por su calidad, por su encuadre, por su composición, por su escenografía, por el movimiento de las personas que en ellas aparecen y con las que, incluso desde la distancia que había hacia el casco urbano, podemos atisbar la ciudad y sus edificios y así consignar los cambios habidos en el siglo XX". Las fotos "con las que siempre soñamos" llegan "de forma inesperada, de forma absolutamente casual, puesto que estuvimos a punto de perderlas si no hubiera sido por el azar y la intervención de alguien como José Manuel Ramírez Martínez que supo valorarlas y sobre las que ha estado trabajando con gran entusiasmo".
"Aún estoy esperando la respuesta"
José Manuel Ramírez añade que "hemos hecho dos exposiciones" sobre Jorge Palomo en La Rioja. Una comisariada por él dedicada a la Logroño de principios del siglo XX y la segunda, integrada por 160 imágenes a gran formato, sobre la obra completa de Palomo en la que "metimos unas cuantas de Salamanca, que se lo merecía, representada allí tanto por el depósito de aguas como por otras cuestiones etnográficas de un gran interés". Por ejemplo "cómo en el mercadillo pesaban el cerdo, una foto instantánea de verdadera locura, muy bonita". La editorial Pepitas de Calabaza editó un catálogo de aquella exposición, cuyas imágenes ilustran esta información.
El investigador lamenta, sin embargo, que nadie en Salamanca haya respondido a su propuesta para exponer las fotos 'salmantinas' de Jorge Palomo. "Entré en contacto directo con los medios oficiales de Salamanca y lo cierto es que, bueno, no me hicieron caso. Mandé incluso hasta un libro" sobre el tema pero "aún estoy esperando la respuesta. Me defraudó bastante esa actitud. No sé... te están ofreciendo la posibilidad, te da a la gente a conocer cómo era su ciudad y demás a través de una pequeña exposición" que contribuiría además a que "la gente se sensibilice con estas cosas y vea que una foto es una página de la historia. Y una foto que se pierde es una página de la historia que se nos va". Su último contacto con las autoridades de Salamanca data de hace "un par de meses".
Desde Defensa del Patrimonio coinciden en que este tipo de hallazgos deberían recibir más atención. "Si hubiese un mínimo interés por estas fotografías realizadas en Salamanca hace 112 años -cuya existencia era conocida desde hace algunos años, si bien hasta ahora no se habían publicado- habría una apuesta decidida por mostrarlas", so pena de caer en lo que tildan de "censura" por "no facilitar el acceso a la cultura, el arte o el conocimiento, por acción u omisión. Mucho nos tememos que los salmantinos seguirán privados de acceder a estas imágenes de su ciudad", concluyen.
Contraportada del catálogo.
¿Qué fue de las fotos originales? Están a buen recaudo en manos de la familia de Jorge Palomo, tanto las que hallaron en el desván como las que ya conservaban sus herederos. El nieto primogénito de Palomo, de hecho, aparece en algunos negativos. "Tuvo la gran amabilidad de dejarme todas las cajas, hice una catalogación, las digitalizamos... en fin, una labor muy bonita la que llevamos a cabo. Y al final, pues he podido conservar ese patrimonio visual", explica el experto.
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¿Qué fue de las fotos originales? Están a buen recaudo en manos de la familia de Jorge Palomo, tanto las que hallaron en el desván como las que ya conservaban sus herederos. El nieto primogénito de Palomo, de hecho, aparece en algunos negativos. "Tuvo la gran amabilidad de dejarme todas las cajas, hice una catalogación, las digitalizamos... en fin, una labor muy bonita la que llevamos a cabo. Y al final, pues he podido conservar ese patrimonio visual", explica el experto.








