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Los médicos piden reconocer la obesidad como una "enfermedad crónica", con una prevalencia del 30% en adultos
Los expertos subrayan que la obesidad es una enfermedad que permanece infradiagnosticada y que lleva asociada una elevada morbilidad
La obesidad, un problema de salud. (Foto: EP)
Lectura estimada: 4 min.
Reconocer la obesidad como "enfermedad crónica" en España. Es la petición que han trasladado los médicos internistas reunidos en la XVII Reunión del Grupo de Diabetes, Obesidad y Nutrición de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), celebrada en Valladolid, para analizar las principales novedades diagnósticas y terapéuticas en los campos de estudio del grupo de trabajo (diabetes, obesidad y nutrición) con participación de forma inter y multidisciplinar de pacientes y de distintas sociedades médico-científicas.
"La obesidad es una enfermedad crónica, así declarada por la mayor parte de organismo oficiales como la OMS en 1997 o la UE en 2021. Sin embargo, en España permanece sin ser reconocida como tal y, por lo tanto, sin recibir un tratamiento adecuado", ha lamentado la presidenta de la SEMI, Juana Carretero.
Además, la experta ha comentado que se estima que en 2023 las cifras de prevalencia en España serán del 30 por ciento de la población adulta, con un crecimiento en todas las edades, especialmente preocupante en niños y adolescentes, con un crecimiento esperado del 1,9 por ciento anual y el 2,43 por ciento del gasto sanitario total.
"En el pasado y, actualmente, se ha culpabilizado a la persona que vive con obesidad de su enfermedad, simplificándolo a una cuestión de comer mucho y moverse poco. Este concepto, tan alejado de los verdaderos mecanismos que llevan a la obesidad, aboca a la persona a realizar dietas restrictivas, con escasa respuesta ponderal y recuperación del peso perdido en poco tiempo", ha añadido Carretero.
A este respecto, la doctora ha insistido en que actualmente la obesidad permanece infradiagnosticada (menos del 40 por ciento de las personas con obesidad tienen ese diagnóstico), infratratada (menos del 20 por ciento reciben medicación con evidencia científica) y menos del 1,3 por ciento de los profesionales prescriben dicha medicación.
"La obesidad debe entenderse como una enfermedad crónica basada en un exceso de adiposidad. Así su tratamiento debe enfocarse en prevenir el exceso de grasa, evitar la aparición de complicaciones como la diabetes o la hipertensión y de complicaciones finales, como la fibrilación auricular, la insuficiencia cardiaca, la apnea del sueño o la artrosis", ha apostillado.
Dicho esto, ha recordado que 2015 ha supuesto "un antes y un después" en el tratamiento farmacológico con la autorización de los análogos del receptor del GLP1 (arGLP1) específicamente indicados para obesidad y que la cirugía bariátrica es actualmente una técnica segura y eficaz indicada para IMC mayor de 35 independientemente de la presencia de comorbilidades, entre 30-35 si DM2 o comorbilidades mayores (artrosis, apnea del sueño, FA, hígado graso, ICC).
"En el futuro del tratamiento de la obesidad es prometedor, pero por desgracia, al no estar reconocida como una enfermedad, no existen fármacos financiados y además, se culpabiliza a las personas que viven con obesidad de uso de otras opciones terapéuticas para tal fin", ha recalcado Carretero.
Obesidad en personas mayores
"La obesidad es una enfermedad crónica, así declarada por la mayor parte de organismo oficiales como la OMS en 1997 o la UE en 2021. Sin embargo, en España permanece sin ser reconocida como tal y, por lo tanto, sin recibir un tratamiento adecuado", ha lamentado la presidenta de la SEMI, Juana Carretero.
Además, la experta ha comentado que se estima que en 2023 las cifras de prevalencia en España serán del 30 por ciento de la población adulta, con un crecimiento en todas las edades, especialmente preocupante en niños y adolescentes, con un crecimiento esperado del 1,9 por ciento anual y el 2,43 por ciento del gasto sanitario total.
"En el pasado y, actualmente, se ha culpabilizado a la persona que vive con obesidad de su enfermedad, simplificándolo a una cuestión de comer mucho y moverse poco. Este concepto, tan alejado de los verdaderos mecanismos que llevan a la obesidad, aboca a la persona a realizar dietas restrictivas, con escasa respuesta ponderal y recuperación del peso perdido en poco tiempo", ha añadido Carretero.
A este respecto, la doctora ha insistido en que actualmente la obesidad permanece infradiagnosticada (menos del 40 por ciento de las personas con obesidad tienen ese diagnóstico), infratratada (menos del 20 por ciento reciben medicación con evidencia científica) y menos del 1,3 por ciento de los profesionales prescriben dicha medicación.
"La obesidad debe entenderse como una enfermedad crónica basada en un exceso de adiposidad. Así su tratamiento debe enfocarse en prevenir el exceso de grasa, evitar la aparición de complicaciones como la diabetes o la hipertensión y de complicaciones finales, como la fibrilación auricular, la insuficiencia cardiaca, la apnea del sueño o la artrosis", ha apostillado.
Dicho esto, ha recordado que 2015 ha supuesto "un antes y un después" en el tratamiento farmacológico con la autorización de los análogos del receptor del GLP1 (arGLP1) específicamente indicados para obesidad y que la cirugía bariátrica es actualmente una técnica segura y eficaz indicada para IMC mayor de 35 independientemente de la presencia de comorbilidades, entre 30-35 si DM2 o comorbilidades mayores (artrosis, apnea del sueño, FA, hígado graso, ICC).
"En el futuro del tratamiento de la obesidad es prometedor, pero por desgracia, al no estar reconocida como una enfermedad, no existen fármacos financiados y además, se culpabiliza a las personas que viven con obesidad de uso de otras opciones terapéuticas para tal fin", ha recalcado Carretero.
Obesidad en personas mayores
Por su parte, el médico internista, miembro de la Junta Directiva de SEMI y Director Científico del IMIBIC, Pablo Pérez Martínez, ha explicado que a la hora de plantear el manejo clínico de la obesidad en personas mayores de 65 años es importante valorar el estado funcional y si el paciente presenta sarcopenia o deterioro cognitivo.
En caso de que estos estén conservados, se plantean diferentes escenarios clínicos: en un paciente con IMC entre 30 y 34,9 estaría indicado intensificar el estilo de vida saludable; en aquellos pacientes con IMC entre 35 y 39,9 es importante valorar también si presenta otras comorbilidades y el impacto que estas tienen sobre la limitación del paciente, así como la posible prescripción de medicación y, en el último escenario clínico, por encima de IMC de 40, se recomienda intensificación del estilo de vida saludable, tratamiento farmacológico y en algún grupo de paciente específico incluso valorar la cirugía bariátrica.
Asimismo, el coordinador del Grupo de Trabajo de Diabetes, Obesidad y Nutrición (DON) de la SEMI, Pedro Pablo Casado Escribano, ha comentado que todo paciente hospitalizado puede estar en riesgo de sufrir un deterioro de su funcionalidad durante el ingreso y, para evitarlo, es fundamental tanto un adecuado acondicionamiento físico como una óptima nutrición.
Además, ha reiterado que, en el paciente con fragilidad ya presente, "esto se vuelve aún más relevante por su mayor riesgo de deterioro funcional, pero, es importante tener en cuenta, que no solamente debemos atender a estas necesidades en el paciente frágil, sino en el conjunto de pacientes hospitalizados por patología aguda.
Respecto a la multimorbilidad en la persona con obesidad, Escribano ha recordado también que la obesidad es una enfermedad que lleva asociada una elevada morbilidad, solamente manejar un peso corporal en un paciente que vive con obesidad sería un error, y como médicos integradores, los internistas debemos enfrentarnos al reto de abordar el conjunto de problemas que pueden presentar estos pacientes.
En relación a las distintas actividades formativas y proyectos del Grupo de Trabajo, ha insistido en que el grupo se ha mantenido muy activo durante el último año, gracias al empuje de muchos de sus miembros. "A destacar el algoritmo de manejo de la hiperglucemia en el paciente hospitalizado (que intentará dar respuesta para un amplio abanico de perfiles de pacientes a los que se enfrenta Medicina Interna), el nuevo Algoritmo de manejo de la Diabetes del 2023 (actualización desde 2019), el registro MIDIA (para evaluar el manejo del paciente hospitalizado en Medicina Interna con DM o hiperglucemia de estrés) y muchas otras diferentes actividades formativas", ha argumentado.
ABORDAJE INICIAL DE LA HIPERGLUCEMIA EN HOSPITALIZADOS NO-CRÍTICOS
Finalmente, durante el encuentro el médico internista SEMI, excoordinador del Grupo DON-SEMI y jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Juan Ramón Jiménez de Huelva, Francisco Javier Carrasco, ha hablado sobre el manejo de la hiperglucemia en el paciente hospitalizado no crítico.
"Hay que realizar glucemias en desayuno, almuerzo y cena en todos los pacientes durante 24-48 horas desde el ingreso para detectar hiperglucemia de estrés y diabetes no conocida. La corrección de la hiperglucemia de estrés se realizará inicialmente con análogos de insulina rápida", ha dicho.
También ha recordado las pautas sobre '¿Cómo actuar ante una hipoglucemia?' y, respecto a la insulinización intravenosa, '¿Cuándo y cómo iniciarla en planta, cuánto y cómo monitorizarla, y hasta cuándo?', todo lo cual forma parte de un documento de consenso 2023 presentado en el marco de esta reunión del Grupo DON-SEMI.
En caso de que estos estén conservados, se plantean diferentes escenarios clínicos: en un paciente con IMC entre 30 y 34,9 estaría indicado intensificar el estilo de vida saludable; en aquellos pacientes con IMC entre 35 y 39,9 es importante valorar también si presenta otras comorbilidades y el impacto que estas tienen sobre la limitación del paciente, así como la posible prescripción de medicación y, en el último escenario clínico, por encima de IMC de 40, se recomienda intensificación del estilo de vida saludable, tratamiento farmacológico y en algún grupo de paciente específico incluso valorar la cirugía bariátrica.
Asimismo, el coordinador del Grupo de Trabajo de Diabetes, Obesidad y Nutrición (DON) de la SEMI, Pedro Pablo Casado Escribano, ha comentado que todo paciente hospitalizado puede estar en riesgo de sufrir un deterioro de su funcionalidad durante el ingreso y, para evitarlo, es fundamental tanto un adecuado acondicionamiento físico como una óptima nutrición.
Además, ha reiterado que, en el paciente con fragilidad ya presente, "esto se vuelve aún más relevante por su mayor riesgo de deterioro funcional, pero, es importante tener en cuenta, que no solamente debemos atender a estas necesidades en el paciente frágil, sino en el conjunto de pacientes hospitalizados por patología aguda.
Respecto a la multimorbilidad en la persona con obesidad, Escribano ha recordado también que la obesidad es una enfermedad que lleva asociada una elevada morbilidad, solamente manejar un peso corporal en un paciente que vive con obesidad sería un error, y como médicos integradores, los internistas debemos enfrentarnos al reto de abordar el conjunto de problemas que pueden presentar estos pacientes.
En relación a las distintas actividades formativas y proyectos del Grupo de Trabajo, ha insistido en que el grupo se ha mantenido muy activo durante el último año, gracias al empuje de muchos de sus miembros. "A destacar el algoritmo de manejo de la hiperglucemia en el paciente hospitalizado (que intentará dar respuesta para un amplio abanico de perfiles de pacientes a los que se enfrenta Medicina Interna), el nuevo Algoritmo de manejo de la Diabetes del 2023 (actualización desde 2019), el registro MIDIA (para evaluar el manejo del paciente hospitalizado en Medicina Interna con DM o hiperglucemia de estrés) y muchas otras diferentes actividades formativas", ha argumentado.
ABORDAJE INICIAL DE LA HIPERGLUCEMIA EN HOSPITALIZADOS NO-CRÍTICOS
Finalmente, durante el encuentro el médico internista SEMI, excoordinador del Grupo DON-SEMI y jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Juan Ramón Jiménez de Huelva, Francisco Javier Carrasco, ha hablado sobre el manejo de la hiperglucemia en el paciente hospitalizado no crítico.
"Hay que realizar glucemias en desayuno, almuerzo y cena en todos los pacientes durante 24-48 horas desde el ingreso para detectar hiperglucemia de estrés y diabetes no conocida. La corrección de la hiperglucemia de estrés se realizará inicialmente con análogos de insulina rápida", ha dicho.
También ha recordado las pautas sobre '¿Cómo actuar ante una hipoglucemia?' y, respecto a la insulinización intravenosa, '¿Cuándo y cómo iniciarla en planta, cuánto y cómo monitorizarla, y hasta cuándo?', todo lo cual forma parte de un documento de consenso 2023 presentado en el marco de esta reunión del Grupo DON-SEMI.
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