La empresa confirma los cambios a pocos días del festejo de este domingo y mantiene la validez de las entradas ya adquiridas, sin necesidad de gestión por parte de los aficionados
En detalle: Ginés Marín se juega la vida
El extremeño Ginés Marín paseó dos merecidísimas orejas en La Glorieta (Salamanca). Compartía cartel con Enrique Ponce y Perera que también salieron a hombros.
A veces utilizamos demasiadas frases hechas cuando hablamos de toros. Está claro que el torero siempre se juega la vida cuando está delante del toro. Querer ser o no ser torero, es la delgada línea que separa la vida de la muerte. Y estaba claro que Ginés Marín llegó a La Glorieta (Salamanca) este 15 de septiembre de 2017 a darlo todo. Lanceó a la verónica a su primer oponente, el de Montalvo no se lo puso fácil. Aun así, el joven demostró el toreo fundamental sobre la mano izquierda donde la colocación y el temple se ajustaron a lo que demandaba el toro. Con la espada se dejó la oreja.
Ginés Marín haciendo el paseíllo por La Glorieta (Foto: De la Peña)
Cuando la tarde alcanzó su final, Ginés Marín descorchó la frescura con el negro de armónicas hechuras. Vivo, pronto y alegre. El toreo espumoso, ingrávido y chispeante de Marín conquistó la plaza a la velocidad de la luz. La apuesta del triunfador de San Isidro y San Fermín por sus virtudes fue manifiesta en el mínimo castigo en el caballo. Era el sexto, al que trajinó con cabeza fría y recursos de temple y buen trato, fue a más en una faena trabajadísima y que no se dejó empañar con el acero. se jugó la vida al entrar a matar. Una oreja impepinable.
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