Zaida Ortega, doctora de la USAL: "Es muy probable que no haya insectos a final de siglo y perderíamos el 70% de la comida que cultivamos"

Esta estudiante de la Universidad de Salamanca será una de las mujeres científicas que participe en la expedición Antártida del proyecto Homeward Bound.

Zaida Ortega trabajando en el Pantanal de Brasil

Es palentina, doctora por la Universidad de Salamanca y, ahora, una de las mujeres científicas que formará parte de la expedición Antártida del proyecto Homeward Bound. Se trata de una iniciativa internacional para empoderar a las mujeres científicas y luchar contra el cambio climático. Zaida Ortega se unirá a más de 60 mujeres de todo el mundo en una expedición en el continente ártico y será la primera estudiante de la Universidad de Salamanca seleccionada para este proyecto.

 

- ¿Qué es Homeward Bound?

Es un programa para crear una red de mil líderes científicas de todo el mundo para trabajar juntas frente al cambio climático y las otras crisis ambientales. Estamos en estas crisis por un sistema de 'desarrollo' que se basa que el hombre domina a la naturaleza y puede usarla a su voluntad infinitamente. La ciencia demuestra que eso es completamente falso. El planeta tiene unos límites bien conocidos, en cuanto a combustibles fósiles y minerales, sobre todo, pero también en cuanto a lo que tardan en recuperarse los ecosistemas degradados, o la cantidad que podemos degradar sin desestabilizar los ecosistemas, etcétera. Tradicionalmente, las mujeres hemos estado excluidas de la toma de decisiones, y todavía somos menos del 15% en ese ámbito, pero es que además somos más dadas a colaborar y cuidar del medio ambiente. Entonces, es evidente que tener más representación femenina en todos los puestos de liderazgo va a ayudar a que podamos salir de las crisis ambientales lo mejor posible.

 

- ¿Qué supone para su trabajo el haber sido seleccionada para este proyecto?

Yo me dedico a investigar y enseñar. Estudio el efecto de la temperatura en la ecología de vertebrados terrestres -anfibios, reptiles y mamíferos- de los que ya hemos perdido el 60% de los que teníamos hace 40 años, es decir, que están en un ritmo de extinción alarmante. Formar parte de este proyecto significa potenciar mi capacidad para conservar estos animales que, aunque nos resulte difícil de ver, también necesitamos para sobrevivir. Además, supone participar de una red de científicas brillantes de la que podemos sacar muchos proyectos novedosos para mejorar en igualdad de género y en sostenibilidad. Homeward Bound es el mayor proyecto de liderazgo femenino colaborativo, y estamos creando una forma nueva de hacer las cosas, es muy emocionante.

 

- ¿Qué espera de esta experiencia?

Espero aprender a dar lo mejor de mí misma para poder ayudar a otras y a la naturaleza, y -como a todas las participantes nos mueve lo mismo- cultivar esta preciosa red de liderazgo colaborativo para que genere muchos frutos. Por ejemplo, las participantes anteriores ya están trabajando en un proyecto para conservar las costas de la península Antártica.

 

- ¿Por qué la Antártida?

Al principio cuesta verlo, pero cuando lo piensas, está claro que es el mejor lugar. Por un lado, es el continente más vulnerable: no tiene personas nativas que lo defiendan y es donde más rápido se están notando los impactos del cambio climático. Por otro lado, es un lugar que representa el éxito de los acuerdos internacionales por la paz y la conservación. Además, la Antártida es un entorno tan extremo y aislado que las participantes la consideran como 'una profesora más', que te enseña a mirar dentro de ti misma para saber sacar lo mejor y saber en qué tienes que trabajar para convertirte en la líder que quieres ser. Por último, es una forma de darnos visibilidad a las científicas, al ser la mayor expedición antártica femenina de la historia es mucho más fácil que se nos de voz para difundir nuestros proyectos. Como muchas compañeras, yo me siento un poco culpable de la contaminación que conlleva nuestra propia expedición, pero creo que el resultado positivo compensa, y además, como sé que el vuelo hasta Ushuaia y el barco allí tienen un gran impacto, me esfuerzo para reducir mi huella de carbono al máximo en otros aspectos y que pueda compensarse.

 

El cambio climático, como consecuencia de las actividades humanas, es una realidad totalmente demostrada

- ¿Por qué es necesario un proyecto como este sólo de mujeres?

En realidad, es una cuestión de diversidad. Las opresiones, variadas y relacionadas entre sí -por género, grupo étnico u orientación sexual, entre otras- dificultan el acceso de las personas a las posiciones de toma de decisiones. Al tener un grupo tan mayoritario en la toma de decisiones -el hombre blanco- las prioridades políticas y las soluciones que se proponen tienen un sesgo tremendo. En lo que respecta al género, está clarísimo que las mujeres estamos infrarrepresentadas en la toma de decisiones y que nosotras valemos igual que nuestros colegas, es el sistema el que nos dificulta participar de esa parte tan importante. Este proyecto exclusivamente femenino trata de darnos un poco del impulso y visibilidad que el sistema nos quita y, a la vez, de fomentar un nuevo modelo de liderazgo que haga las cosas de una forma más respetuosa con la vida en general. Dicho esto, también considero que el propio proyecto debe de incluir mujeres más diversas y sé que las organizadoras están trabajando para que sea así. Cuanta más diversidad en quienes toman las decisiones, mejores resultados, eso también está demostrado.

 

- ¿Qué papel puede desempeñar la mujer en la lucha contra el cambio climático?

Hoy en día hay consenso en que, si queremos afrontar la crisis climática de forma que no nos lleve a desastres humanitarios colosales, necesitamos afrontarla con justicia social, para lo que es imprescindible incorporar la perspectiva de género. Uno de los pocos éxitos de la COP 25 de Madrid fue el de crear un Plan de Acción de Género, una hoja de ruta para incorporar a las mujeres en la toma de decisiones en materia de políticas climáticas. Hay varios factores -como el nivel de ingresos, la procedencia y el género- que condicionan el grado en que una persona podrá acceder a los recursos, el grado en que tendrá que cuidar de otras personas y el grado en el que podrá participar de la toma de decisiones. El género es un factor muy potente, especialmente en los países empobrecidos. Esto se debe a que ellas poseen menos recursos y propiedad de las tierras, pero se encargan mayoritariamente de cuidar a otras personas y de conseguir comida y agua. Las mujeres son el 80% de los desplazados climáticos y la situación sólo va a agravarse a no ser que actuemos. Entonces está claro que hay que tomar medidas que representen a las mujeres, que somos más de la mitad de la población y un colectivo especialmente vulnerable frente a las crisis ambientales. Para ello, necesitamos que las mujeres estemos proporcionalmente representadas en todos los puestos de toma de decisiones.   

 

Zaida Ortega, en el Pantanal de Brasil

 

- ¿Hasta dónde llega la emergencia climática?

La situación es verdaderamente grave, debería de ser una prioridad en todos los gobiernos del mundo. Estamos causando una extinción masiva de especies, por ejemplo, es muy probable que nos quedemos sin insectos a final de siglo. Esto quiere decir que perderíamos más del 70% de la comida que cultivamos… Los desastres naturales son cada vez más intensos y frecuentes, basta con pensar en lo que está pasando en Australia… No es alarmismo, es pura realidad avalada por miles de estudios científicos, es desolador y crea mucha ansiedad, tristeza y preocupación. Desde mi punto de vista, negar la gravedad o no hablar del tema porque nos duela es absurdo, es como tener una grave enfermedad y no querer ir al médico. Lo que yo intento es canalizar estos sentimientos negativos de afrontar la cruda realidad en energía para trabajar por cambiar las cosas: el cambio climático ya está aquí y no lo podemos cambiar, pero si protegemos la naturaleza que nos queda y hacemos que la adaptación a los desastres que nos van a llegar sea más justa para todos y todas, sacaremos lo mejor de la situación tan terrible que vamos a tener. Por otro lado, quizá seamos capaces de cambiar el modelo y aprender a vivir con menos objetos materiales, pero más y mejores relaciones sociales. ¿Quién sabe?, incluso podemos ganar en calidad de vida. En cualquier caso, lo más sano para cada persona y para el planeta creo que es hablarlo, informarse y hablarlo mucho.

 

- ¿Cuál es el papel de las mujeres científicas en la lucha contra el cambio climático?

Hay grandes ejemplos, como Christiana Figueres, que fue clave para crear el Acuerdo de París sobre cambio climático. En Homeward Bound hay una grandísima representación de científicas trabajando en adaptación y mitigación del cambio climático. Durante la COP 25, doce de las participantes de las pasadas ediciones, entre las que se encuentran varias españolas brillantes, organizaron una mesa redonda. Todas ellas trabajan incansablemente por un futuro más justo y sostenible y están consiguiendo grandes cosas: impulsan el uso de energías renovables, mejoran la conservación de ecosistemas terrestres y acuáticos, conciencian a la población para actuar por el clima, y además participan en las negociaciones de sus gobiernos. Y hacen todo esto con una perspectiva de justicia social, para que los menos responsables del cambio climático y, paradójicamente, más vulnerables a su impacto, no se acaben llevando la peor parte. Creo que esa forma de colaborar y trabajar con empatía e integridad es lo que nos puede sacar adelante.

 

- ¿Qué ha supuesto para el clima y para el planeta el incendio del Amazonas?

Amazonas y Pantanal han ardido por fuegos provocados -principalmente, por los grandes ganaderos que queman los bosques para 'limpiar' y crear pasto para las vacas- que han aumentado y se han descontrolado debido al calor y sequía extremos que trae el cambio climático. Estos mega-incendios, o incendios de sexta generación, como los que están arrasando Siberia, Australia y gran parte de África no sólo suponen la muerte de miles de millones de animales y la degradación de ecosistemas que son muy valiosos en sí mismos y también para nuestra supervivencia, es que además son combustible para acelerar el propio cambio climático. Los mega-incendios liberan grandes cantidades de gases de efecto invernadero, lo que va a acelerar el cambio climático, que a su vez traerá más incendios …es un bucle de retroalimentación positiva muy peligroso. Esto también pasa con el deshielo del permafrost, que libera cantidades ingentes de gases, que a su vez aceleran el calentamiento, en bucle.

 

Aprender a convivir con la naturaleza sin destruirla es la cuestión más importante de la historia de la humanidad

 

- ¿Qué les diría a aquellas personas escépticas con el cambio climático?

El factor más importante en la probabilidad de que una persona niegue el cambio climático es su afinidad al libre mercado. El cambio climático, como consecuencia de las actividades humanas, es una realidad totalmente demostrada. En general, quien sigue negando el cambio climático lo hace con plena consciencia, porque quiere que se sigan quemando combustibles fósiles igual que antes y le importa poco lo que pueda pasar con el planeta, ya que cree que a él o a ella no le afectará tanto. Si alguien todavía piensa duda realmente del cambio climático, yo le diría que intente dejar de lado sus emociones por el libre mercado y que intente confiar en las evidencias científicas o en las palabras de los científicos y científicas. Es como si me hago unos análisis y en el hospital me dicen que tengo el colesterol por las nubes, que empiece a caminar y comer mejor o me puede dar un infarto en breve. Puedo negar las evidencias y pensar que esa persona tiene un interés oculto en que yo pase a un estilo de vida sano, pero lo cierto es que si no le hago caso sólo voy a empeorar, mientras que si acepto que puede tener razón, lo peor que me puede pasar es que me vuelva una persona más sana y viva más.

 

- ¿Y a los niños y, especialmente, a las niñas que quieran dedicarse a la ciencia y la investigación?

Les animo a que hagan lo que más les guste en todo momento: si algo te apasiona serás feliz y además lo harás bien. Creo que el papel de quienes estudiamos y defendemos la naturaleza va a ser crucial en los próximos años. Aprender a convivir con la naturaleza sin destruirla es la cuestión más importante de la historia de la humanidad, así que trabajar para ello es de las cosas más importantes que se pueden hacer. En cuanto a las niñas, les digo que son exactamente igual de inteligentes y capaces que los niños para todo, y que sean valientes para seguir adelante con lo que quieran hacer en cada momento. Es una carrera de fondo en la que muchas veces se lo van a poner difícil, pero que estoy segura de que pueden conseguirlo.

Comentarios

LIBÉLULA 09/01/2020 09:26 #1
Las libélulas han desaparecido de las oriñlas de nuestros rios y nadie ha dado la voz de alarma

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