"Ya podían quitarlo todos los días": lo que nos dejó la retirada del medallón

Las 'vecinas' del medallón no perdieron detalle. Foto: F. Oliva
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Lo visto y oído en la histórica jornada de este viernes en la que el medallón de Franco descansa en lo más profundo de un almacén, en una caja digna de una película de Indiana Jones.

¡Qué prácticos son nuestros hosteleros! Una grúa se lleva por los aires la cara del generalísimo Franco después de 80 años en nuestra Plaza Mayor y oigo una frase que dice: "¡Ya podían quitarlo todos los días!". ¡Eso es espíritu de progreso, sacarle partido hasta a los actos de justicia histórica! Y de legalidad. Porque esto del viernes era un acto legal que ha llenado las terrazas como ninguna conferencia del exjuez Garzón, y con un público del mismo target: detractores, fans y mucha, mucha prensa.

 

Al calor de la noticia acudieron enviados de casi todas las televisiones, que se sumaron a la fauna local que no perdió detalle desde el primer minuto. De madrugada ya se estaba montando el andamio y cuando casi no habían puesto la Plaza el dichoso medallón estaba casi tapado: la última foto 'como Dios lo puso en el arco' se la hicieron desde el balcón socialista, cortesía de un avispado concejal. Calle Toro cortada y los camiones a rozar otro arco, al menos, por este viernes, porque en el de Franco había mucha faena.

 

Poco a poco, fauna diversa va acercándose. No mucha, al menos no tanta como al ilustre le gustaba, como se pudo ver alguna vez en esta misma Plaza Mayor, en la que se debió ver tan resultón en pleno baño de masas que se encargó a sí mismo un busto en egregio terreno que no le correspondía. Entre los presentes este viernes, más que suficientes, uno de los responsables de que le haya vencido el alquiler 80 años despuésw. Como los medios en general les han hecho mucho el vacío, aprovecho y los cito otra vez: Domingo Benito y Gorka Esparza (ausente este). Les acompañaban la legión de periodistas y numerosos curiosos, también algún despistado que preguntaba qué es lo que pasaba...

 

Mencián especial para las dos señoras que viven justo encima del medallón y que no perdieron detalle en toda la mañana. Ese móvil de última generación tiene que tener oro en paño en su memoria.

 

Desde la una de la tarde, tensión con la llegada del camión que se tiene que llevar el medallón. Empiezan a saberse detalles. Aparece una especie de tela de saco de patatas y plástico del de burbujitas, suponemos, que para envolver el 'regalito' y llevárselo sano y salvo al almacén de un museo local. El calor empieza a apretar y todos acabados buscando donde aliviar la temperatura sin perder ojo a la lona que tapa el lugar de la acción.

 

A eso de las tres menos cuarto de la tarde, un ruido de motor anuncia que el brazo de la grúa se va a mover. Le cuelgan unas cadenas que quedan suspendidas en el interior del andamio y empieza a tirar hacia arriba. Cuando asoma la caja, el público estalla en un "¡ooohhhh!" de concurso de fuegos artificiales. Nadie se lo quiere perder. Desde los balcones de los despachos populares asoman los fotógrafos de los medios y miembros del equipo municipal del PP. Mucho más arriba se ha ido el portavoz de C's, Alejandro González, que hace la foto desde el segundo piso de la fachada central del Ayuntamiento. 

 

La grúa sigue su maniobra para dejar la caja sobre el camión. El armazón de madera se da un aire al que el gobierno de EEUU usó para guardar el Arca de la Alianza de Indiana Jones. Como aquella, no lleva inscripción de ningún tipo. Y como aquella, va camino de un almacén donde reposará el resto de sus días hasta que las autoridades sepan bien qué hacer con él. Aunque para entonces puede que le pase como a otras obras indeseables que se extravían. Ya veremos.

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