"Ya no tendré que ver más al responsable de la muerte de mi abuelo"

Luisa Vicente Martín, nieta y sobrina de dos fusilados por el Régimen de Franco y hoy presidenta de la Asociación Memoria Histórica de Salamanca, cuenta como ha sido la vida de su familia desde entonces. Hoy y tras la decisión de la Comisión de Patrimonio de la retirada del medallón, confía en que todavía se puede hacer justicia.

Luisa, presidenta de la Asociación Memoria y Justicia

Para muchos salmantinos hablar del dictador Francisco Franco puede provocarles total indiferencia, pero son otros los que recuerdan, con los ojos enrojecidos, a numerosos represaliados del franquismo, sus hijos y sus nietos. 

 

Así lo cuenta Luisa Vicente Martín, nieta y sobrina de dos fusilados durante la Guerra Civil Española y hoy presidenta de la Asociación Memoria y Justicia. "No tuvieron juicio, ni abogado, ni sentencia...", asegura con el habla entrecortada, "nos robaron todo su amor y su cariño, los asesinaron y todavía no hemos podido enterrarlos".

 

El de Luisa es un testimonio más de tantos, en Salamanca hay 900 muertos enterrados en fosas, que por el momento no pueden descansar en paz. Sus familias tampoco lo hacen. Ayer, día 25 de enero de 2017, quedará grabado en sus retinas a fuego, esta vez las lágrimas no son de tristeza, son de emoción y alegría porque la Comisión de Patrimonio determinó la retirada del Medallón del dictador de la Plaza Mayor de Salamanca por no poseer razones patrimoniales que obliguen a mantenerlo en este espacio. "Al fin dejaré de pasar debajo de su rostro, hoy ya puedo caminar tranquila".

 

-¿Qué significa para usted que el Medallón de Franco luzca en la Plaza Mayor?

 

-"Ese medallón representa al culpable de la muerte de mi abuelo y de mi tío, que no los conociera que no disfrutara de ellos, que no tuviera su cariño. Eso es muy doloroso, cuando ves a alguien culpable de que ellos desaparecieran, de que los asesinaran y justamente lo homenajean y alaban a través de esta escultura, pues es muy doloroso. Pasar cada día debajo de él y saber lo que esa persona representó para tu familia provoca un gran dolor".

 

-¿Cómo murieron?

 

-"Fueron fusilados por consejo de guerra acusándolos de algo que no habían cometido. Al final del juicio le dicen claramente en el expediente que no hay ninguna prueba que demuestre que esas personas eran culpables de esas acusaciones y a pesar de ello el juez dictaminó pena de muerte para los dos".

 

-¿Cómo fue el proceso?

 

-"Mi abuelo era republicano y venían buscando a otro. El se sinceró con varias personas que no eran republicanos, eran agentes de policía y lo detuvieron. Él expresaba sus ideas con total libertad. Desde aquel momento cogieron tanto a mi tío como a él, los acusaron de espías y desde ahí todo fueron engaños y falsos testimonios. Al final del proceso quedó claro que no había pruebas que demostraran que eran espías", aún así fueron asesinados.

 

-¿Pudieron enterrarlos?

 

-"No. Ambos fueron fusilados junto a otras trece personas, los tiraron a una fosa común. Cuando mi abuela se enteró que los iban a fusilar se desplazó hasta Burgos a pedirle clemencia a Franco y allí le dijeron que no habría problema que al día siguiente los dejaban en libertad. Cuando ella llegó a Salamanca ya los habían asesinado y al reclamar los cadáveres le dijeron que tenía que pagar cien pesetas por cada uno. Mi abuela se quedó con ocho hijos y con el día y la noche... por lo que no pudo pafar ese dinero".

 

-¿Alguna vez han tenido deseo de venganza?

 

-"No. ninguno. Todavía conservo las cartas de mi tío y mi abuelo en capilla, son cartas escritas el día antes de ser asesinados. Esas cartas transmiten únicamente estas palabras: ser buenos que Dios os lo premiará. Sé quién los delató pero no deseamos ninguna venganza, sólo justicia".

 

-¿Existe todavía miedo a hablar de estos asuntos?

 

-"Sí. Mucho. Sobre todo en los pueblos, ahí es dónde se ve como algunos vecinos tuvieron que convivir durante años con los delatores y asesinos de sus familiares enfrente. Unos los ganadores y otros los perdedores. La gente ha sufrido demasiado y hay miedo a hablar por las represalias".

 

-¿Qué opina de la polémica del Archivo de la Guerra Civil?

 

-"Está formado por documentos que Franco le quitó a una serie de personas para llevar a cabo su represión. Yo si hubiera cartas de mis familiares me gustaría tenerlas en mi poder. Entonces me parece bien que esos papeles se devuelvan, más aún cuando quedan digitalizados. Se ha hecho justicia devolviendo el original a sus familias".

 

Luisa Vicente, presidenta de la Asociación Memoria Histórica (Foto: T. Navarro)

 

-¿Qué significa para usted la decisión que ha tomado la Comisión de Patrimonio de la retirada del medallón?

 

-"Mucho. Sobre todo el pensar que en Salamanca todavía se puede hacer justicia. Como familiar te diría que por fin dejo de ver al culpable de que tus familiares fueran asesinados y de que todavía en Salamanca existan cerca de 900 personas de las que no se conoce su paradero".