"¿Y si quitar sillas y mesas no es suficiente para garantizar la seguridad en la Plaza Mayor?"
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"¿Y si quitar sillas y mesas no es suficiente para garantizar la seguridad en la Plaza Mayor?"

Sillas y mesas de una terraza de la Plaza Mayor de Salamanca.

El debate sobre la política de uso de la Plaza Mayor asoma por encima de la retirada de terrazas en los conciertos. Los hosteleros de la plaza creen que se priva a salmantinos y visitantes del monumento.

Los hosteros de la Plaza Mayor están acostumbrados a estar en el centro de la polémica, y la decisión de empezar a retirar terrazas durante los conciertos de Ferias y Fiestas es otra ocasión más. Se tomó ya el año pasado y se va a reforzar en este 2018. Sin embargo, son varios los que no están del todo conformes, pero no con la obligación de quitar sillas y mesas o con el posible daño a sus negocios. Su preocupación va más allá de una cuestión en la que saben que tienen a la opinión pública en contra, convencida de que piensan que la plaza es suya.

 

Los que tienen concedidas sus licencias de terraza en la Plaza Mayor han mostrado su descontento por esta decisión, pero también su resignación. Los consultados han asegurado a este medio que acatarán lo que decida la Junta Local de Seguridad, pero creen que ha llegado el momento de un debate profundo sobre el uso de la plaza. Su disconformidad no tiene que ver con el hecho de que se retiren sillas y mesas para prevenir posibles problemas en caso de accidentes o avalanchas. Entienden que, en aras de la seguridad, haya que tomar medidas de este tipo. Pero hacen una reflexión adicional: ¿será suficiente?

 

Un empresario con terraza en la Plaza Mayor hace a TRIBUNA la siguiente reflexión. "¿Y si quitar sillas y mesas no es suficiente para garantizar la seguridad en la Plaza Mayor?". Con esta pregunta, plantea un debate sobre los argumentos para quitar sillas y mesas durante los conciertos. "Si es por seguridad, no nos vamos a negar nunca", asegura, pero "¿y si ocurre algo en un concierto en el que no haya terrazas, de quién será la culpa?".

 

Para muchos, la Plaza Mayor no es el lugar adecuado para este tipo de espectáculos, pero no hay político que cargue en Salamanca con la responsabilidad de liberar a este monumento de la presión de los espectáculos musicales gratuitos de gran tamaño. Es una tradición, pero también tiene sus contraindicaciones: la seguridad es la última, pero no la única porque muchos se preguntan, por ejemplo, si es adecuado para un monumento con 250 años soportar la carga de un escenario y las vibraciones de la música a todo volumen. En cuanto a la seguridad, quizás la plaza no reúna las características necesarias para superar un examen de seguridad en caso de evacuación.

 

Por este motivo, mucha voces abogan por cambiar el modelo de uso del monumento. En los últimos años, ha vuelto a concentrar numerosos actos que han alterado su disfrute durante muchos días. El año pasado, como publicó este medio, estuvo ocupada 239 díasA los conciertos de Ferias y las habituales citas de los libros se ha sumado la Nochevieja Universitaria, la presencia de exposiciones, las obras, los rodajes... Los empresarios de las terrazas de la Plaza Mayor creen que, al margen de si favorecen o no a sus negocios, se priva a los salmantinos y visitantes del monumento. Y no son los únicos.

 

Hay una corriente que pide limitar el uso de la plaza, algo que se ha hecho cíclicamente, e incluso alguna vez se ha planteado llevarse los conciertos o alguna de las ferias a otro lugar, y reservarla para eventos más acordes: el Festival de Luz y Vanguardias o los conciertos de la orquesta sinfónica serían dos ejemplos de lo que le 'pega' más que el concierto de un DJ, por ejemplo. Por no hablar de la agresión constante de la circulación de vehículos pesados en su interior, una cuestión que a los profesionales tampoco se les escapa y que ha deteriorado el pavimento hasta el punto de necesitar una importante inversión para repararlo.