Xoel de todos los mundos

Xoel López es hoy un hombre a punto de terminar un viaje, y probablemente, a punto de empezar otro hacia un nuevo rumbo musical que será, seguro, brillante. Es tan de ese Madrid al que se mudó en la cima de la popularidad, como de su A Coruña natal, tan del otro lado del Atlántico como de este. Indie, genio, tropicalista, multicultural, multinstrumental desde sus inicios, cantautor y bailautor. Es Xoel de todos los mundos. Y también de Salamanca.

 

Llegaba a las Ferias y Fiestas de Salamanca uno de los artistas más reconocidos de lo que durante tiempo fue la escena 'indie' y que, en realidad, es un vivero de genios de la creación musical en el que cada poco florecen los discos de referentes como Iván Ferreiro o Jorge Drexler. El gallego triunfó hace ya muchos años como Deluxe y, cuando estaba en la cima, decidió acabar con el invento y marcharse a América con el pasaporte de Xoel. De aquellos viajes se trajo una panoplia de sonidos que incorporó a su nutrida riqueza musical como quien cose y canta. Y su último disco, 'Sueños y pan', es la última entrega de esa etapa que, parece, acaba.

 

Es el que ha centrado su repertorio en Salamanca. Buena asistencia en la Plaza Mayor sin apreturas, un alivio que hace más cómodo disfrutar del menú musical, algo imposible en las insufribles noches del lleno de foto. El sonido, como es habitual, sólo correcto. Menos mal que el gallego venía armado con una banda colosal en formato completo. Mucho cuando hay un genio al frente. Un letrista de vuelta a las aulas de una Salamanca en la que paró como estudiante.

 

Empezó movido el concierto, con una animada versión de 'Pequeño jaguar de la noche' y la juguetona 'Yo sólo quería que me llevaras a bailar'. A bailar puso Xoel a los asistentes (si quiere, más que nadie), para después balancearlos a merced de un sonido rico con todo un compendio de esos matices vocales, melódicos, ochenteros, dulces y melancólicos (que es gallego), ritmos y melodías que trajo de sus viajes. Hubo tiempo para cantar en gallego, para temas de antes y después de la etapa americana, de este y de aquel lado del Atlántico, un pie en 'Reconstrucción' y otro en 'Tierra', sonidos de todo tipo, Buenos Aires, Brasil, Chile, San Francisco... pero también Madrid, el lugar al que ha vuelto. Y un mucho de Salamanca.

 

Mucho no, muchísimo. 'Que no', nada menos que el que probablemente es su mayor himno, contudente y guitarrero, puro Deluxe... y 'parido' como confesó a pocos metros de esa Plaza Mayor. "No intentes hacerme cambiar, no me pidas ese favor, siento decirte que no, que no, que no, que no, que no...". Todo un lujo digno de las listas de ilustres que buscaron el saber en la ciudad que celebra 800 cursos de conocimiento. Xoel de todos los mundos (y I de Salamanca) dejó el suyo.