Würzburg en una final es 'azulinante'

Azul, mucho azul en la grada de Würzburg para vivir la undécima final consecutiva. Lo bueno siempre se disfruta y más en el pabellón salmantino. 

... Y el infierno se tiñó de azul. O, claro según desde que banquillo se mire, el cielo fue más azul que nunca. El pabellón de Würzburg vive otra final, la undécima consecutiva y está claro que lo bueno se disfruta y de qué forma entre la afición salmantina.

 

Puede que en los días previos esa costumbre por estar en la lucha por el título haya hecho que en el entorno de Perfumerías Avenida se haya esperado el duelo ante Girona en calma tensa, pero lo cierto es que a medida que la hora del partido se aproximaba la calma fue, poco a poco, dando pasó a la tormenta. Una hora antes de empezar el duelo ya había aficionados sentados en la grada observando como jugadoras de uno y otro equipo tomaban contacto con el aro. Entonces la música aun se imponía a cualquier otro ruido.

 

Pero esa música se fue apagando ante los gritos de ánimo desde la grada que ya media hora antes del inicio estaba ocupada en un 50 por ciento. Y llegó uno de esos momentos cumbres, el de la presentación, y entonces apareció el esperado 'infierno azul'.

 

Retumbó el suelo sobre el que las jugadoras erigían, la afición gritó 'Sí se puede' y pintando los asientos amarillos del azulón de Avenida invitó a su equipo a lanzarse a la lucha. Comienza la lucha por el título y en una final, que nadie lo dude, Würzburg es 'azulinante'. 

Aspecto de las gradas de Würzburg antes del primer partido de la final contra Girona (Foto: T. S. H.)