Vuelta a la normalidad, vuelta a la responsabilidad
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Vuelta a la normalidad, vuelta a la responsabilidad

El número de contagios por Coronavirus se acerca en España a los dos millones de personas. Una cifra escandalosa que, con total seguridad, sufrirá un incremento en los próximos días recogiendo las consecuencias de esta extraña Navidad que se apaga, pero que de alguna manera hemos celebrado provocando reunificaciones familiares y encuentros propicios para fomentar la propagación de la enfermedad y, por consecuencia, de la alerta sanitaria.

 

Diferentes comunidades autonónomas ya han anticipado que volverán las medidas restrictivas a partir de este lunes con confinamientos perimetrales, horarios controlados y medidas que apuntan hacia una reflexión que, quizá, nos debería haber llevado a un planteamiento más severo sobre el manual de instrucciones para la organzación familiar de estas fiestas en la que hemos tenido que recurrir a la semántica hasta para integrar el término 'allegado'. La frase de "queremos salvar vidas, no salvar la Navidad", que en su momento pronunció el vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea, expone claramente por dónde hubieran ido las preferencias del Gobierno regional, mucho más inclinado hacia una serie de medidas encaminadas a poder afrontar esta cuesta de enero sanitaria en mejores condiciones. 

 

La campaña de vacunación que ya está en marcha no puede detenerse porque se tope con unos datos insostenibles. A estas alturas, todos deberíamos estar familiarizados con las actualizaciones que las diferentes autoridades regionales y nacionales ofrecen a diario de personas contagiadas, hospitalizadas, situación de las unidades de emergencia, presión hospitalaria y, por supuesto, número de fallecidos. Pero esa familiarización no puede integrarse como un episodio diario que recibimos y se archiva sin más. Debería ser una permanente llamada de emergencia para no bajar la guardia y no permitir actuaciones, las menos, lamentables que hemos vivido durante esta Navidad incluso por responsables de formaciones políticas felizmente a buen recaudo tras forzar su dimisión.

 

Hemos hablado en ocasiones del denominado  'año uno después de la pandemia', pero primero hay que empezar por el cero que supone reiniciar el contador de nuestras vidas para intentar aproximarnos lo más posible a lo que era antes del 14 de marzo de 2019. Los expertos económicos dan por sacrificados los seis primeros meses de 2020 y todos los indicios sanitarios esperan que los efectos de la vacuna sean, para entonces, realmente efectivos con esa ansiada inmunidad que permita reactivar la economía de aquellas empresas y negocios afectados por los cierres forzosos, reaperturas truncadas y limitaciones horarias.

 

La ansiada vuelta a la normalidad pasa por una responsabilidad que debemos intensificar. Incluso si también en Castilla y León es necesario incrementar el nivel de medidas para ser más efectivos en el camino de la recuperación. Ya fallamos estrepitosamente en verano y esa es una lección que no podemos olvidar.