Vitalidad y silencio, la mezcla perfecta dentro del claustro del Convento de las Dueñas
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Vitalidad y silencio, la mezcla perfecta dentro del claustro del Convento de las Dueñas

Convento de Las Dueñas (foto: M.Pedrosa)
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Los rincones de Salamanca parecen no acabar nunca. A la vuelta de cada esquina la ciudad te descubre un nuevo mundo, al cruzar la calle hay una nueva historia que contar y si te paras un segundo a observar, la cultura salmantina te embriagará.

En una época en la que el tiempo parece ser protagonista de nuestras vidas. En la que la inmediatez y las prisas por llegar a los sitios se convierten en nuestro día a día, a veces, un respiro y, por tu ciudad, es la mejor solución para descansar y disfrutar.

 

Y disfrutar de edificios como el Convento de Santa María de las Dueñas, fundado en 1419 para acoger a las religiosas de la Orden de Santo Domingo. El edificio original, en estilo mudéjar, fue donado por doña Juana Rodríguez Maldonado, esposa de Don Juan Sánchez Sevillano, Contador Mayor de D. Juan II De Castilla.

 

 

El claustro, abierto al público y, sin duda, el fragmento estrella del convento, se abre ante los ojos de turistas en el año 1962, ya que hasta entonces estaba guardado sigilosamente dentro de la más estricta clausura monacal. El claustro deslumbra, pero sobre todo sorprende. Refleja un ambiente silencioso, tranquilo y sereno respirable en cualquiera de los rincones del lugar.

 

En el centro, observamos un jardín caracterizado por la gran exuberancia de árboles y plantas. Asimismo, en la planta inferior aparecen esbeltas columnas que sostienen arcos de medio punto rebajados. Por otro lado, en la parte exterior, se pueden apreciar intercalados entre los arcos, 23 medallones de bustos humanos, 15 masculinos y 8 femeninos, que llaman la atención por la finura, exactitud y perfección de sus detalles.

 

 

En el muro del claustro de enterramientos, ocultos por una oscura losa de mármol, están los restos de Chibaka, la princesa negra, que fue dominicana de clausura en el desaparecido convento de Santa María Magdalena de Salamanca durante cuarenta y cuatro años. En 1810, las religiosas de dicho convento, se vieron obligadas a huir consecuencia de la guerra y trajeron los restos de esta religiosa, cuya fama de santidad se expandió por toda la ciudad charra, siendo conocida bajo el nombre de “La Santa Negrita”.

 

En cuanto a la galería superior, cabe destacar que presenta el doble número de columnas que la inferior. Con respecto a las figuras, representan vitalidad y expresividad, parecen hablar por sí mismas: hombres aferrados a los extremos de un cable tenso, ángeles y dragones, animales fabulosos…

 

En la actualidad, el Monasterio de las Dueñas, sigue contando con una Comunidad numerosa, con el silencio que caracteriza al convento las religiosas pasean con sus blancos hábitos monásticos incluso en el tiempo en el que permanece abierto al culto.