VIH, los 'agujeros' en el sistema inmunitario no se reparan a pesar de los fármacos

E. P.

Las células T CD4, que son clave para la coordinación de las respuestas inmunitarias, son importantes glóbulos blancos (linfocitos) que ayudan a controlar infecciones crónicas como el VIH.

Si no reciben terapia antirretroviral (TAR), la mayoría de los pacientes con VIH sufren un debilitamiento progresivo de su sistema inmunitario pero un porcentaje muy pequeño (0,3%) controla el virus de forma espontánea, sin tratamiento.

 

Según un estudio publicado en 'Nature Immunology' realizado por investigadores del Centro de Investigación del Hospital de la Universidad de Montreal (CRCHUM), podría haber una explicación en parte en los conjuntos de genes expresados por los escasos glóbulos blancos que reconocen el VIH.

 

Las células T CD4, que son clave para la coordinación de las respuestas inmunitarias, son importantes glóbulos blancos (linfocitos) que ayudan a controlar infecciones crónicas como el VIH. Pero en promedio, solo una célula de cada 1.000 en la población de células T CD4 puede reconocer el virus.

 

"Determinamos exhaustivamente el conjunto completo de genes expresados por estas células raras de la sangre de personas con infección crónica por VIH en quienes el virus era abundante antes del tratamiento antirretroviral --señala Daniel Kaufmann, investigador de CRCHUM, especialista en enfermedades infecciosas--. Luego lo comparamos con las células de los controladores de VIH, las personas infectadas que controlan el virus en ausencia de terapia. Este tipo de enfoque poderoso, también denominado perl transcripcional de todo el genoma, mide la actividad de miles de genes a la vez, lo que crea una imagen global de la función celular".

 

Usando técnicas sosticadas de análisis celular, el autor principal, Antigoni Morou, becario postdoctoral en el laboratorio de Kaufmann, identicó las principales diferencias funcionales entre los dos grupos de pacientes en el estudio.

 

Los controladores de VIH tenían respuestas inmunes mucho más robustas, conocidas como Th17 y Th22, que son importantes para la defensa del tracto gastrointestinal, por ejemplo. Pero los pacientes con infección crónica con altos niveles de replicación viral mostraron linfocitos T CD4 desregulados dirigidos al VIH, y algunos de sus subconjuntos celulares mostraron signos de funcionamiento anormal.