Victoria Adrados: el proyecto que ha visto tres alcaldes y que cierra la 'era Lanzarote'

El nuevo centro municipal fue una de las últimas iniciativas del exalcalde: se firmó en marzo de 2011. Lo asumió Mañueco y lo terminará Carbayo bajo una configuración que ha cambiado: el proceso para hacerlo realidad termina casi diez años después.

Una de las recreaciones del centro Victoria Adrados y su entorno.

De Lanzarote a Mañueco y de Mañueco a García Carbayo. Este es el trayecto que ha  hecho el proyecto del edificio Victoria Adrados, para el que ha habido que ver pasar a tres alcaldes, pero que al fin está listo para su estreno, anunciado para este lunes casi una década después de que se firmara el primer compromiso para hacerlo.

 

El proyecto data de marzo de 2011, cuando Fernández Mañueco era consejero de la Junta y Julián Lanzarote afrontaba sus últimos meses en el Ayuntamiento de Salamanca. En la firma estuvieron la consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, la gerente de Servicios Sociales de la Junta, Milagros Marcos, el propio Lanzarote y el entonces consejero de Interior y Justicia Alfonso Fernández Mañueco. El alcalde con más mayorías no iba a continuar, el propio Mañueco le iba a dar el relevo meses después, y este acuerdo fue el inicio de uno de los últimos proyectos que impulsaría.

 

Es, era, uno de los pocos que no se habían hecho realidad, al margen de algunas de las 'locas' promesas que hizo. Se puede decir que con este equipamiento se cierra aquella 'era Lanzarote' con diez años de retraso, porque el proyecto en su base es muy similar. Nació como centro cívico municipal, con una plaza pública y un aparcamiento subterráneo con 260 plazas para los vecinos de la zona. Con el tiempo, las dependencias del centro cívico (iba a ser muy parecido al de la plaza de la Concordia, con pabellón y salas) han dejado paso a las viviendas de alquiler para personas con dificultades de movilidad, pero se han mantenido aparcamientos (ya subastados) y el uso como centro de participación. Se ha cambiado a un modelo de viviendas y también se ha aprovechado para arreglar su entorno.

 

La trayectoria

El proyecto empezó siendo un compromiso para la primera legislatura de Fernández Mañueco, pero ha ido acumulando retrasos en la tramitación por parte de la sociedad municipal de vivienda, que siempre ha contado con presupuesto municipal para ejecutar la idea.

 

La idea es herencia del anterior alcalde, Julián Lanzarote, que en marzo de 2011 firmó con la consejera de Hacienda y el entonces consejero Fernández Mañueco un protocolo para hacer posible la conversión de este antiguo colegio en un nuevo centro social, en los mismos términos que ahora se dan a conocer.

 

Sin embargo, su puesta en marcha se fue retransando hasta que l actual alcalde asumió el compromiso en febrero de 2012. No fue hasta principios de 2013 que la Junta empezó a desalojar el edificio y en abril de 2014 se firmó la cesión definitiva de los terrenos que permitía poner en marcha el proceso.  A partir de entonces se dieron a conocer los detalles del proyecto hasta en dos ocasiones, la primera, en febrero de 2015 ya configurado con las viviendas y la segunda en septiembre de 2017 con idénticos detalles.

 

La obra empezó finalmente en septiembre de 2017 con el derribo del antiguo colegio, y con dos años de plazo, pero ha ido acumulando algunos retrasos más hasta llegar a su fecha definitiva como un flamante edificio terminado que ha visto pasar tres alcaldes en el proceso.