Vibrante primer encierro del Corpus

Cientos de personas llenan la plaza de las Cuatro Calles para presenciar la carrera de los novillos guiados por los valientes
Miguel Corral

Las peñas continúan siendo estos días las grandes animadoras del Corpus, especialmente en la tarde mágica del Día Grande de unas fiestas en la que cualquier visitante puede pensar que se ha equivocado de lugar.Más que parecer una celebración religiosa, las imágenes de cientos de personas con mil y un disfraces recuerdan al más populoso carnaval. Pero tras la mascarada siempre está la verdad, tantas veces utilizada para dar rienda suelta a emociones, sensaciones y sentimientos, como el grupo de bañistas funcionariales que exhibió una pancarta recordando la bajada de sus sueldos, las congelaciones y los impagos que les dejarán sin vacaciones; un recadito aún más allá del Ayuntamiento.

Reivindicaciones al margen, Vitigudino está de fiesta, en los Corpus que se gusta decir por estas tierras de La Gudina, y no hay Corpus que se entiendan sin toros. Finalmente y después de mucho empeño de unos y otros, el encierro tuvo esos toros, y desde luego no desmereció. Bien presentados, los cuatro erales que saltaron a las calles pusieron la otra emoción, dieron vistosidad y zanjaron la imagen a veces denigrante de ver a un animal indefenso, sin fuerzas y sin recursos para plantar cara a los valientes. Afortunadamente, ayer no pasó eso y los cuatro novillos pusieron seriedad al festejo dando protagonismo a esos valientes que de verdad lo son.

Así las cosas, los astados fueron saliendo uno a uno del camión de embarque, y entre los bravos algún que otro manso con más peligro que los de casta. Las carreras no se prodigaron demasiado, aunque no faltaron los capotazos de Pascual y el intento de Chanito Pepiño de colgar el sombrero del pitón de los morlacos. Sólo uno de los erales se emplazó en el recorrido, junto al camión obligando a los más diestros a tirar de él hasta hacerle completar el recorrido, eso sí, arropado por dos cabestros.

Tras el bombazo final, el ambiente regresó a los bares de la Plaza para apaciguar el abrasador sol de la tarde. Nada mejor para ello que las cañas con solera del Junco, 30 años haciendo Corpus, aunque parece que fue ayer cuando Afro contemplaba a Galano, como Dios le trajo al mundo, subido en la cabina de enfrente.

Ya bien entrada la tarde se celebró una capea con la actuación de dos de los participantes en el bolsín vitigudinense, festejo al que siguió por la noche la verbena en la plaza de España a cargo del grupo Universal.