Vía férrea de La Fregeneda: otra Fiesta del Almendro más en el abandono
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Vía férrea de La Fregeneda: otra Fiesta del Almendro más en el abandono

La estación y su emblemático trayecto de puentes y túneles llegan de nuevo a la fecha más señalada de la comarca sin terminar de convertirse en el itinerario turístico que merece.

Casi cada 17 de marzo desde que en 1985 decidiera cerrarse al tráfico la línea Pocinho-La Fuente de San Esteban, en La Fregeneda el día del Almendro, jornada grande de hermanamiento con la vecina Portugal, se escucha la reclamación de un futuro para el tramo que une la localidad salmantina con Barca d'Alva. Durante años fue que volviera a circular el tren, pero desde hace casi un lustro el sueño es hacer visitable ese tramo de 17 kilómetros, una joya del patrimonio con sus puentes metálicos y sus túneles. Un sueño que, este 2019, pasa de nuevo sin cumplirse una Fiesta del Almendro más.

 

Por primera vez en mucho tiempo hay un proyecto para convertir esta maravilla paisajística y ferroviaria, pero se está encontrando con esa especie de maldición que tienen algunas de las ideas que las instituciones salmantinas han 'parido' para esta comarca. A veces parece que da igual la ambición de las ideas y la cuantía de los presupuestos, porque todo lo que se intenta tarda en arrancar o fracasa. El no muy distante muell de Vega Terrón es un ejemplo.

 

En La Fregeneda reina, por ahora, el mismo abandono de las últimas décadas. Algunas cosas nos dan pistas sobre lo que se está haciendo. Hay trabajos para adecentar una ladera, se está limpiando vegetación, se ha cortado el acceso a los túneles, dos de los cuales van vallados en el proyecto para proteger a los murciélago autóctonos (el lugar es parque natural)... Se ha mejorado el acceso por un camino que se ha explanado, pero faltan servicios, un lugar de recepción (está previsto), aparcamiento señalizado... Diputación y Junta están actuando, pero queda trabajo y a día de hoy no es posible dar una fecha certera de finalización.

 

El principal, cambiar el aspecto de la propia estación y sus edificios, que van a ser puerta de entrada a la ruta senderista. El complejo está formado por construcciones a cada cual más venida abajo, y eso es un peligro. Siguen siendo de Adif, que ha cedido la gestión de la línea férrea, y habrá que conseguir apartar el flujo de visitantes de las cercanías y el interior de los edificios, donde cornisas y cubiertas esperan para derrumbarse. También son peligrosos algunos pozos de considerable profundidad y 'trampas' propias de un lugar donde hay todavía mucho tendido férreo. 

 

Todo ello se va a ejecutar como parte de un proyecto que, como todo lo relacionado con la histórica línea férrea, parece tener 'vida propia' en forma de capacidad para decidir sus tiempos... y dilatarlos. Igual que todo aquí se paró el día que dejaron de circular trenes, darle vida de nuevo está siendo como arrancar una pesada maquinaria. Va camino de cinco años desde las primera declaraciones y, todavía, queda mucho. Sigue siendo un entorno peligroso, más si se tiene en cuenta que el lugar tiene tirón y, al menos el día que acudimos, hay más visitantes... que creían que ya estaba abierto al turismo como se pronosticó.

 

En diciembre de 2014, el presidente de la Diputació, Javier Iglesias, anunciaba la apuesta por la vía férrea entre La Fregeneda y Barca d'Alva como itinerario turístico. La idea, recuperada de un viejo proyecto que fracasó en 2007, fue anunciada por La Salina con la promesa de una inversión de 800.000 eurospara adecuar a su uso turístico los últimos kilómetros de esta vía férrea. El proyecto dio sus primeros pasos entonces, pero entre permisos y la tarea de definir lo que se iba a hacer han pasado el tiempo sin que haya podido fructificar; con todo, hay que reconocer que este es, hasta la fecha, el empeño más sólido en años para convertir el recorrido en ruta turística.

 

El proyecto completo lo ofreció TRIBUNA en su día. Contempla reponer 500 traviesas tanto en la plataforma como en los puentes y se limpiará la vía para poder circular. Además de limpiar y retirar material que ha caído sobre las vías, se pondrán plataformas laterales en 1.351 metros de ocho de los puentes y 585 metros de plataformas laterales en otros cinco puentes; se repondrán tramos de barandilla que faltan. El objetivo, en ambos casos, es incrementar la seguridad y evitar la sensación de vacío en los puntos donde la falta de tablones abre un abismo bajo los pies. 

 

Buena parte de ese trabajo está hecho. Se han instalado los tablones entre las vías para facilitar el tránsito de senderistas, se han cerrado con vallas dos túneles, se están reforzando barandillas... Tras un largo trámite de permisos, un concurso que no interesó, un segundo intento y la adjudicación en abril de 2017, las obras arrancaron en septiembre de 2017 con la idea de estar terminadas en mayo de 2018, de cara al verano. Llegó el verano, hubo incluso alguna visita oficial que cifró el avance del proyecto en un 80%, pero en octubre se adjudicó un contrato complementario para completar las actuaciones de seguridad hasta sumar el millón de euros.

 

Entre tanto, las críticas han ido asomando. Las principales, al retraso de la obra y a un reglamento de uso y funcionamiento de este Camino de Hierro "cuando la mayoría de la obra está por hacer". Un reglamento de uso que, para el diputado socialista Manuel Ambrosio Sánchez es, además, "inservible porque plagia el manual del Caminito del Rey en Málaga hasta tal punto que contempla cosas, servicios y cuestiones que en la infraestructura salmantina no existen". 

 

Esa es la gran asignatura pendiente del proyecto, materializarse y poder poner al fin en el escaparate de un tipo muy concreto de turismo (la ruta completa es de complicación media/alta) una joya natural y de la ingeniería. Quizás en la Fiesta del Almendro de 2020.