Verónica Gutiérrez, hija de El Capea, recuerda la partida de Dámaso González en su Instagram

Instagram Verónica Gutiérrez

La familia del diestro salmantino, El Niño La Capea, ha mostrado en todo momento su profunda tristeza desde la muerte de Dámaso González. 

La muerte del diestro Dámaso González ha dejado tocada a la familia del torero y ganadero salmantino Pedro Gutiérrez Lorenzo más conocido como El Niño La Capea, quien no se ha separado en ningún momento de los cuatro hijos de su íntimo amigo, Sonia, Marta, Elena y Dámaso, ni de su mujer, Feli Tarruella, totalmente desolados por la repentina pérdida del considerado 'Rey del Temple'. El funeral tuvo lugar el pasado domingo en la Catedral de Albacete tras el paso del féretro por la capilla ardiente que tuvo lugar en la Plaza de Toros de su tierra natal, Albacete.

 

Hoy, aún sin asimilar la marcha la hija del charro y mujer del también torero extremeño, Miguel Ángel Perera, ha querido recordar a Dámaso a través de su perfil oficial de Instagram. Con una foto ha suscrito y agradecido las líneas de un texto de otro periodista, Paco Cañamero: "Las numerosas veces que torearon juntos, un total de 197 -por delante solamente está Manzanares, quien compartió hasta ¡287 tardes!- con El Niño de la Capea, sino por el vínculo surgido de entonces y más fortalecido cada jornada que pasaba, razón por la que ambos se reunían con tanta frecuencia rodeados de sus familias. Ya fuera Albacete, Salamanca o cualquier otro rincón, además de disfrutar juntos las ferias de Madrid, de Valencia, de Sevilla en la paz del retiro y dentro de una amistad tan sincera como bonita protagonizada por estos dos grandiosos toreros. Dos maestros –estos si lo son- que debieron vencer tantas barreras en sus primeros años –mediada la década de los setenta con todos los cambios sociales y políticos que trajo- y a quien nadie regaló nada hasta consolidarse en grandes figuras del toreo".

 

"Ahora, El Niño de la Capea, un personaje que tanto merece la pena, vive con el corazón roto por la pérdida de su gran amigo, a quien dijo adiós con lágrimas negras, como el bolero de Miguel Matamoros -Siento el dolor profundo de tu partida/ Y lloro sin que sepas que el llanto mío/ Tiene lagrimas negras/ Tiene lágrimas negras como mi vida-. Porque ambos fueron un ejemplo en las plazas y lo han sido en la vida gracias a esa amistad tan de verdad y definida por Dámaso "somos una familia". 

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