Varios expertos recuerdan que el movimiento Comunero "fue una lucha entre el rey y unas ciudades que buscaron modificar el statu quo"
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Varios expertos recuerdan que el movimiento Comunero "fue una lucha entre el rey y unas ciudades que buscaron modificar el statu quo"

FOTO ICAL

El profesor Ferando de Arvizu resalta que sin la categoría de revolución, fue una revuelta “profunda” con la que se buscó la libertad de las ciudades

El profesor Fernando de Arvizu, catedrático en Historia del Derecho de la Universidad de León (ULE), situó este jueves el movimiento comunero en un intento de frenar el asentamiento de la monarquía absoluta, en la recuperación del poder de las Cortes y en dotar de “vigor” y una cierta libertad a las ciudades. “Fue una lucha entre el rey y unas ciudades que buscaron modificar el statu quo”, aseveró.

 

De Arvizu, que participó en el congreso ‘El Tiempo de la Libertad. Comuneros V Centenario’, destacó que además de argumentos políticos, la revuelta comunera también se fraguó en criterios económico. Por un lado el derroche de la camarilla real y, por otro, la extorsión del propio monarca a Castilla para lograr el dinero suficiente para su proclamación como emperador.

 

En su intervención, el profesor de la ULE rechazó que el movimiento comunero fuera una revolución democrática como pudo ser la francesa, pero lo calificó de “revuelta profunda” que propuso, entre otras reformas, limitar los poderes del rey a la hora de convocar las Cortes o imponer impuestos, la obligación del monarca de residir en Castilla y que los principales cargos no fueran para extranjeros.

 

De Arvizu cerró su intervención asegurando que la suerte del movimiento comunero hubiera sido otra de iniciarse unos años antes y que la derrota en Villalar fue el fin de las Cortes de Castilla y León.

 

Esa también fue una de las conclusiones de Rafael Ramís Barceló, profesor de Historia del Derecho de la Universidad de Islas Baleares, que en su ponencia analizó la Ley Perpetua de la Junta de Ávila en la historia de las Cortes de Castilla y León, a la que calificó de programa “utópico” que no se pudo llevar a cabo.

 

Ramís también defendió que la derrota de Villalar tuvo unas consecuencias “devastadoras” para Castilla, ya que además de poner fin a la tradición asamblearia castellana y consolidar el poder absoluto del monarca, “desvaneció cualquier sueño de una Castilla republicana”.

 

PENSAMIENTO POLÍTICO
 

En la jornada vespertina también participó el investigador José Luis Egío García, del Instituto Max Planck para la Historia del Derecho Europeo, quien sostuvo que la derrota de los comuneros en Villalar supuso un antes y un después en la historia del pensamiento político.

 

Egío García planteó que con la llegada a la Universidad de Salamanca de Francisco Vitoria se abandona el “aristotelismo político” que se venía enseñando hasta la derrota de Villalar y comienza a impartirse las teorías de Tomás de Aquino. “Algunas ideas que se enseñaban antes comenzaron a ser tabús y comienza a justificarse la conducta autoritaria de los reyes apelando al bien común”, aseguró. Además, también planteó que con la derrota, Castilla y España sufrió el absolutismo de forma más acentuada que otros países europeos.

 

Por último, en el congreso también participó este jueves el Catedrático de Historia del Derecho de la Universidad de Valladolid (UVa) Félix Martínez Llorente, quien impartió la conferencia titulada ‘El  noble linaje de los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado’, en la que desgranó detalladamente los árboles genealógicos de los líderes comuneros, en los que destaca su denominador común de pertenecer a la alta nobleza castellana.