Vacunaciones masivas: el calendario podría adaptarse para evitar las bajas temperaturas en los pabellones
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Vacunaciones masivas: el calendario podría adaptarse para evitar las bajas temperaturas en los pabellones

Vacunación en Tamames (Foto: ICAL)

La Junta de Castilla y León asegura que la vacunación masiva agiliza la inmunización, es por ello, que se inocula en pabellones. Aún así, dan la opción de la autocita para aquellas personas con problemas de salud. 

El inicio de la vacunación masiva a las personas mayores de la provincia salmantina, tanto de la tercera dosis contra el Covid-19, como contra la gripe común en los municipios de Tamames y Peñaranda de Bracamonte ha creado polémica tras las imágenes de ancianos cubiertos con mantas de Cruz Roja tras el desplome de las temperaturas.

 

 

Cientos de personas acudían a los pabellones para inocularse desde primeras horas de la mañana, una medida que ya se tomó el pasado año para acelerar la inmunización y que pretende mantenerse a lo largo del tiempo.

 

Aún así, fuentes de la Junta aclaran que algunos de estos lugares tienen calefacción, aunque no todos, y en caso de que una persona sufra algún problema de salud podría acudir a la autocita, algo que además estará disponible para los menores de 70 años que tengan que vacunarse sólo de la gripe a partir de este viernes, 5 de noviembre. 

 

Además, añaden que el calendario podrá adaptarse a días de buen tiempo si las temperaturas no bajaran extremadamente. Todas estas medidas se toman para evitar la pérdida de vacunas, ya que en estos momentos los viales de Pfizer llegan en seis dosis y no pueden descongelarse. 

 

De hecho, en algunas residencias de ancianos se ha tenido que llamar a profesionales sanitarios de los centros de salud de donde procedía el personal vacunador para aprovechar las dosis sobrantes y evitar que se tuvieran que desperdiciar.

 

A diferencia de muchas otras vacunas, tanto la de Pfizer/BioNTech como la de Moderna vienen en viales multidosis. Es decir, que de cada frasco se pueden extraer hasta seis dosis, en la primera, y diez, en la segunda.

 

El problema aparece cuando, al final del día, el equipo de vacunación se encuentra con que tiene un vial a medio terminar pero ya no queda gente para vacunar. ¿Qué hacer entonces? En el caso de la de Pfizer, el vial no se puede devolver a la nevera, donde se transporta a entre 2 y 8 grados, con lo que se descarta guardarlo para la siguiente tanda.

 

Sea como sea, aprovechar las posibles dosis sobrantes del vial antes que tirarlas a la basura acaba siendo una complicación añadida a un proceso ya de por sí complejo. Un rompecabezas. 

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