Ureña y Castaño, una gesta solidaria de Puerta Grande en Alba de Tormes

Javier Castaño abre la Puerta Grande de Alba (Foto: De la Peña)
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Los diestros Paco Ureña y Javier Castaño descerrojaron la Puerta Grande del coso albense en una tarde donde los protagonistas fueron los niños de Pyfano. No corrió con tanta suerte, Juan del Álamo que se fue sin trofeos por el mal uso d los aceros.

FICHA TÉCNICA 

-Tres cuartos de entrada

-Javier Castaño (ceniza y oro), oreja y oreja

Paco Ureña (azul marino y oro), saludos y dos orejas

Juan del Álamo (azul marino y oro), saludos y oreja

La tarde de este sábado 16 de abril en la localidad tormesina de Alba de Tormes quedará para el recuedo de muchos. Una corrida benéfica a favor de la  Asociación de Padres, Familiares y Amigos de Niños Oncológicos de Castilla y León (Pyfano), ha conseguido reunir a 2.000 almas, algo más de media entrada, cuyo único objetivo era apoyar a los niños que padecen cáncer.

 

Las figuras, Paco Ureña, Javier Castaño y Juan del Álamo terminaron un paseíllo que desembocó en un minuto de silencio por Adrián, el niño valenciano enfermo que quería ser torero y que ha fallecido recientemente por una leucemia con tan sólo ocho años. El momento lo rompió una fuerte ovación al motivo de la corrida.

 

Saltó el primer toro de la tarde a la plaza, era para el salmantino, Javier Castaño de Miguel Zaballos, lo toreó a la verónica rematándolo con una revolera. Gran actuación de la cuadrilla del diestro en el tercio de banderillas, destacó como siempre, Fernando Sánchez por su verdad ejecutando la suerte. Inició Castaño la faena de muleta doblándose por debajo con el toro a la que le siguieron varias tandas con la mano derecha. Lo intentó por la izquierda, el pitón menos bueno del toro. Estoconazo. Una oreja.

 

El segundo de su lote, herrado a fuego con el hierro de la ganadería de Garcigrande lo paró con el capote bajándole las manos y frenando la fiereza que el toro demostró de salida. El astado apretó en varas derribando la cabalgadura. Con la pierna flexionada estiró las largas y humilladas embestidas de un toro bravo pero con muy poco fondo. El torero abrevió con los aceros. Una oreja.

 

 

Ureña lidió en primer lugar un berrendo que fue ovacionado a su salida y que no negó su encaste. Un cornúpeta al que no había que dudarle, estar muy firme y tener una buena técnica. El murciano le pudo en todos los momentos de la lidia. Gran faena, estocada y ovación. Al de Ribera de Campocerrado, que fue premiado con la vuelta al ruedo le realizó una labor en la que brotaron muchos detalles de la torería de Ureña. Firme y valiente dejó ver en este coso el gran momento que atraviesa y más cuando salta al ruedo un toro bravo. Dos orejas.

 

 

Apareció como un rayo el de Orive al que Juan del Álamo recibió con una larga cambiada y le formó un lío con el capote. Gastó el toro toda su energía en la salida y llegó al final de la faena muy parado y reservón. Lo puso todo el mirobrigense y saludó una ovación. El que cerraba plaza, un animal sin opciones y muy agrio al que el torero dedicó más recursos de los que merecía sin obtener ninguna recompensa.

 

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