Unamuno, Millán Astray y la Universidad de Salamanca: un enfrentamiento que marcó la historia

El 12 de octubre de 1936 quedó como una fecha señalada y este año está más de actualidad que nunca gracias a la película de Alejandro Amenábar rodada en Salamanca.

12 de octubre de 1936. El Paraninfo de la Universidad de Salamanca acoge la celebración de lo que entonces se denominaba el Día de la Raza con la presencia del rector, Miguel de Unamuno, el general Millán Astray y Carmen Polo, la esposa de Franco. Lo que iba a ser una jornada de celebración se convirtió en uno de los enfrentamiento más célebres de la historia y que hoy está más presente que nunca gracias a la película 'Mientras dure la guerra' de Alejandro Amenábar, rodada en Salamanca.

 

De ese día, del que este sábado se conmemoran 83 años, han pasado a la historia frases célebres como "¡Viva la muerte!" o "Venceréis pero no convenceréis". Un célebre enfrentamiento que sirvió para que, apenas unos días después, Unamuno fuera destituido como rector de la Universidad de Salamanca y que ha sido retratado por Amenábar en su película.

 

Aunque el imaginario colectivo recuerda este acontecimiento con estas palabras, muchas son las versiones de la historia y lo cierto es que poco se sabe de lo que realmente aconteció ese día en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca. Y es que la intervención del escritor y entonces rector no estaba prevista, por lo que se produjo sin micrófono y no ha quedado registrada, a pesar de que el acto fue retransmitido por la radio local. Lo que ningún historiador duda es que el enfrentamiento entre ambos fue un hecho, sin embargo, muchos coinciden en señalar que el discurso que ha pasado a la historia fue adornado por el periodista Luis Portillo, que realizó una crónica un tanto ficticia y exagerada para la revista literaria Horizons.

 

Esta es la versión que defiende Severiano Delgado, un historiador y bibliotecario de la USAL, que ha reconstruido lo acontecido a partir de los testimonios de los testigos. De esa forma, Delgado asegura que ninguna de esas frases fueron realmente pronunciadas por ninguno de los dos protagonistas y que se añadieron posteriormente. Según muchos historiadores, ni Unamuno dijo ese día "Venceréis pero no convenceréis", algo que sí dijo en otras ocasiones, ni el creador de la Legión dijo aquello de "¡Viva la muerte!".

 

Qué pasó realmente aquel día en el Paraninfo es algo que nadie puede asegurar con rotundidad. Sin embargo, a caballo entre el mito y la realidad lo que ha pasado a la historia es un duro enfrentamiento entre el rector y el creador de la Legión. En el cierro del acto, Pemán criticó duramente a los que rechazaban la sublevación de julio de ese mismo año, lo que provocó Unamuno comenzase a hablar sin micrófono. Según la crónica de Portillo el rector se dirigió a los asistentes diciendo: "Ya sé que estáis esperando mis palabras, porque me conocéis bien y sabéis que no soy capaz de permanecer en silencio ante lo que se está diciendo". Y siguieron con otras ideas como "Vencer es convencer, y hay que convencer sobre todo. Pero no puede convencer el odio que no deja lugar a la compasión, ese odio a la inteligencia, que es crítica y diferenciadora, inquisitiva (mas no de inquisición). Se ha hablado de catalanes y vascos, llamándoles la antiespaña. Pues bien, por la misma razón ellos pueden decir otro tanto". 

 

A mitad de su intervención fue cuando, según la crónica de Portillo, Astray interrumpió al rector con gritos de "¡Mueran los intelectuales! ¡Viva la muerte!", a lo que Unamuno contestó "Este es el templo del intelecto y yo soy su supremo sacerdote. Vosotros estáis profanando su recinto sagrado. Diga lo que diga el proverbio, yo siempre he sido profeta en mi propio país. Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta en esta lucha, razón y derecho. Me parece inútil pediros que penséis en España".

 

Tras este incidente se cerró un acto que tuvo mayor transcendencia de la que Unamuno esperaba y que, según Delgado, se quedó una situación tensa y tirante entre ambos sin tan duras palabras entre uno y otro.

Paraninfo de la Universidad de Salamanca