Una torre cerrada por fracaso en la "milla de oro" de la cultura salmantina

La torre de Los Anaya.

Tras años clausurada al cerrar el museo de arte oriental idea del anterior alcalde, la torre está estructuralmente sana, pero necesaria de una reforma para convertirla en centro cultural. El presidente de la Diputación ve en la calle San Pablo una "milla de oro" de la cultura.

La historia reciente de la torre de los Anaya está muy vinculada a la polémica y al fracaso de las últimas ideas con las que se ha querido dar un contenido a un palacio que fue fortaleza, pero que acumula el olor a cerrado de años de malas decisiones. Alcalde y presidente de la Diputación han querido aprovechar el anuncio, una vez más, de sus intenciones para con el egregio edificio para que los medios de comunicación lo visitaran tal y como está, toda vez que sobre el proyecto no hay nada nuevo con respecto a lo anunciado desde hace ya más de dos años. El nuevo centro formará lo que alguno ya ha calificado como "milla de oro" de la cultura en Salamanca a pesar de que la calle San Pablo no llega a tener esa distancia.

 

El edificio, que data del siglo XV, permanece cerrado desde que el fracaso del Museo Oriental lo condenara al olvido. Aquella idea del anterior alcalde, Julián Lanzarote, no cuajó a pesar del mucho ruido que hizo. Para darle el edificio a dos coleccionistas privados, Pilar Coomonte y Nicolás Gless, en 2006 se echó nada menos que a los inquilinos de entonces, nada menos que el Instituto de Estudios de Iberoamérica y Portugal de la Universidad de Salamanca que lo usó durante catorce años. Aquello trajo cola y se confirmó como un gran error del anterior alcalde cuando, tras poco más de dos años abierto, en 2009 el museo oriental cerró con muchas dudas sobre la originalidad de sus piezas.

 

A día de hoy, el edificio está ya limpio y estructuralmente sano. Ha sido sometido a labores de mantenimiento por parte del Ayuntamiento de Salamanca que, sin dar muchos detalles, ha pintado, limpiado, arreglado cubiertas y achicado el agua que se acumulaba en su sótano por las filtraciones durante los años de cierre y hasta que en 2014 el PSOE denunció su situación. En algún momento se han retirado los restos de las 'valiosas' piezas de la colección oriental que estuvieron allí varios años después del cierre.

 

De su estado actual se puede decir que está conservado, pero no rehabilitado. El paso de los años sin uso se deja sentir en forma de olor a cerrado. En la reforma que se acometerán las modificaciones necesarias para la accesibilidad (accesos y ascensor) y renovación de todos los servicios, además de aseos públicos. Además, se harán los cambios necesarios para adaptar las numerosas salas a sus nuevos usos.

 

De la torre de los Anaya destaca precisamente que es mucho más que la torre. Son 1.700 metros cuadrados de dependencias que permitirán crear un gran centro cultural participativo, según las intenciones de Ayuntamiento y Diputación, con lo que sus espacios serán gratuitos y artistas de todo tipo podrán dar conciertos, exponer sus obras o hacer sus creaciones, siempre bajo el control de una comisión gestora. El presidente de la Diputación, Javier Iglesias, no ha dudado en calificar como "milla de oro de la cultura en Salamanca" lo que puede resultar de reunir en la calle San Pablo la actual sala de exposiciones de La Salina, con el centro cultural Torre de los Anaya (que así se va a llamar), el futuro centro de interpretación de la muralla romana y el nuevo Instituto de las Identidades. Una milla un poco corta por la longitud de San Pablo.