Una sombra muy alargada, un mito y otra de viejos roqueros

"Orlando Ortega es como una sombra". Lo dice uno que se ha pegado tres carreras con él, el salmantino Antonio García, flamante finalista del 60 vallas que por la mañana pensaba que lo único que iba a hacer con el subcampeón olímpico era pedirle alguna foto como la chica de nuestra imagen de ayer de este 'Calle Libre'. Pues no, el del Atlético Salamanca no sólo tuvo otra ocasión de medirse con el plata olímpico, sino que pudo verle en la final.

 

El power hispano-cubano se ha sentido este sábado en Salamanca, porque además de Ortega estaba por la pista un mito del atletismo, Iván Pedroso. El saltador cubano mantiene el que todavía es el salto más largo de longitud hecho en España nunca: 8.71 y, claro, ¿dónde? En Salamanca. Vive en Guadalajara, la base de la temproada estival de la selección cubana de su tiempo. Recuerdos de las indicaciones que su entrenador le hacía desde la grada del Helmántico. Ahora el monstruo le hace las indicaciones a Ana Peleteiro, que hizo un gran salto y se retiró lesionada porque el foso estaba duro...

 

 

El protagonismo lo compartieron todos con la pistola que avisa de las salidas nulas, que se empeñó en no funcionar bien en todo el día. El problema es que el sistema instalado en los tacos de salida saltaba en la calle cuatro del pasillo de velocidad: como falló desde por la mañana, optaron por cambiarlos de calle... muy español. Fue el causante de varias eliminaciones, casi arruina la final de 60 vallas y originó una imagen insólita: un atleta eliminado (el de la foto de arriba) que recurrió y acabó corriendo solo el 60 metros... y clasificándose.

 

Camino de final va Álvaro de Arriba, velando armas todo el día y que apareció a la hora justa para meterse en 'su' final. En la grada de prensa asombra su rush final, sello personal y gran arma del salmantino al que le cuelgan la tarea de darle dolores de cabeza a Kevin López. Este domingo veremos de qué intensidad es la jaqueca.

 

 

CLÁSICOS IRREDUCTIBLES

 

Los jóvenes vienen pisando fuerte, pero la distinguida orden de los veteranos de leyenda se resiste a darse por vencida. En este campeonato dar un paso es encontrarse con alguna cara conocida de los buenos viejos tiempos, ya sea como entrenador, en la organización, en las gradas... Vamos, que estamos bendecidos por la categoría de la mejor generación del atletismo, cuando traerse un saco de medallas era costumbre en cada campeonato.

 

Ahí están los cuatro de la foto de hoy, cuatro fenómenos. Casimiro Blanco, Ramiro Morán, Andrés Vaquero y Brian Treacy, ahí es nada. Para los menos iniciados, estos señores han llevado los colores de Salamanca y el ADUS por media Europa con notable éxito. Los tres primeros están enganchados en la organización del campeonato y el cuarto es el Michael Robinson del atletismo charro, porque sigue hablando con acento. Otra vieja gloria que anda por aquí es Yolanda Reyes, que lo tiene claro tras lo visto este sábado: "me quedo con ganas de correr en esta pista". Igual un día lo podemos ver... aunque sea sólo una prueba.

 

Por cierto, Ramiro es el responsable del ejército de voluntarios del campeonato, reclutado entre los clubes de la provincia y demás (tenía a toda la familia al pie del cañón, eso es implicación). Sin ellos todo sería más difícil, así que un aplauso.

 

En las gradas estaban Ángel García, Adrián Ingelmo e Israel Núñez, que junto con Frutos Feo o Saturnino García son nada menos que los últimos bendecidos por las enseñanzas del maestro Carlos Gil Pérez. Son los integrantes de uno de sus últimos grupos de entrenamiento y verles de nuevo por las pistas es una alegría. Muy atento también Julio César de Prado, el líder de una familia muy atlética (Roberto y Patricia también destacaron) y que ahora es entrenador.

 

Ya por la tarde vimos, al fin, a alguien del Ayuntamiento... bueno, en honor a la verdad, eran muchos. El alcalde al frente, tuvo sus fotos con Orlando Ortega y Ruth Beitia, además de departir con el presidente Raúl Chapado y los 'jefes' de la instalación, municipal pero entrega a una empresa privada. También vimos al concejal de Deportes, Enrique Sánchez Guijo, que no se prodiga mucho en estadios y pabellones pese a ser exdeportista.