Una salmantina, entre los siete muertos del accidente de Mérida

María del Mar Sancho Matilla, de 40 años y natural de Salamanca, es una de las siete víctimas mortales del brutal accidente ocurrido en la madrugada de ayer tras el choque de dos vehículos en la EX-336, a la salida de Oliva de Mérida (Badajoz).
E. S. C. / Agencias

La salmantina era natural de Pedraza de Alba pero residía desde hace 20 años en la localidad pacense de Palomas. Viajaba en uno de los coches siniestrados, un Citroën C5, junto a su marido, Matías Béjar Osorio, de 48 años y también fallecido, y uno de los tres hijos de ambos, Santiago Béjar Sancho, de 14 años, que resultó herido grave. El menor está ingresado en la UCI del Hospital de Mérida, estable dentro de la gravedad, aunque pendiente de ser intervenido. Sufre un traumatismo abdominal, torácico y fracturas de fémur y de brazo, está consciente y no se teme por su vida, según el parte médico facilitado por la Junta de Extremadura.

Con ellos viajaba un familiar, Benigno Delgado Blanco, de 48 años, y que también perdió la vida. Según confirmó a este periódico el alcalde de Palomas, Francisco Ginés, María del Mar viajaba junto a su familia en dirección a Salamanca a recoger a su madre para que pasara unos días en la localidad pacense donde vivía. Detrás de este coche accidentado, viajaban la esposa de Benigno, un hijo de 20 años y su novia, Elisabeth, de 16 años, que fueron testigos del siniestro y tuvieron que ser atendidos por una crisis de ansiedad.

La causa del siniestro, ocurrido poco antes de las 6.30 horas, se produjo al invadir el BMW, ocupado por unos jóvenes, el carril contrario, según confirmaron fuentes de la Dirección General de Tráfico. Los cuatro ocupantes de este coche fallecieron. Se trata de dos hermanos que responden a las iniciales A.C.B. y J.C.B., de 20 y 25 años, respectivamente, que trabajaban en el campo, y dos primas de 18 años, P.G.C. y M.N.G.P., ambas estudiantes. El impacto de la colisión fue tan fuerte que se podían ver restos de los coches y de ropa en un olivar situado a unos 30 metros. Cruz Roja Española desplazó tres equipos especializados en soporte emocional al lugar del accidente, al Hospital de Mérida y al Instituto Anatómico Forense, donde ayer cinco forenses les practicaron la autopsia.

Posteriormente, los cadáveres iban a ser enviados a sus poblaciones de origen donde se instalarán las capillas ardientes, Oliva (Ayuntamiento), Palomas (Casa de la Cultura) y Puebla de la Reina (Tanatorio). Los ayuntamientos de Oliva, de 1.900 habitantes, y de Palomas, de unos 700 vecinos, decretaron días de luto. Al lugar del accidente se desplazó la subdelegada del Gobierno en Badajoz, María Yolanda García y los alcaldes de Oliva y Palomas, Luis Sánchez y Francisco Ginés Vázquez, respectivamente.

El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, manifestó su “profunda sensación de pena” por la “verdadera tragedia”. Así transmitió su pésame en nombre del Gobierno extremeño a los familiares de los fallecidos.