Una salmantina donante altruista de médula a los 22 años: "Para mí ha sido algo sencillo, para otros puede suponer el seguir viviendo"
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Una salmantina donante altruista de médula a los 22 años: "Para mí ha sido algo sencillo, para otros puede suponer el seguir viviendo"

María Plaza, donante de médula a los 22 años

María Plaza es una joven salmantina que cuenta su experiencia como donante de médula y explica la sencillez de un proceso seguro e indoloro que salva vidas.

El mes de junio del año 2021 quedará marcado en rojo para María Plaza Bretón. Con tan sólo 22 años ha realizado uno de los gestos de generosidad más grandes que existen, ayudar a salvar la vida de una persona. De forma valiente ha acudido hasta el Complejo Asistencial de Salamanca para convertirse de forma voluntaria y altruista en donante de médula ósea, pide a la sociedad "más conocimiento sobre el tema, creen que es algo complejo pero es muy sencillo"

 

Esta salmantina, de Babilafuente, asegura que al cumplir 18 se hizo donante, "había jornadas de información en la Universidad. Cogí el folleto y me apunté. Después me enviaron un sobre en el que debía entregar una muestra de saliva, en cinco minutos se deja hecho, es realmente fácil". Llevaba en el banco, dónde se comparten datos internacionalmente, tres años esperando, "es difícil encontrar compatibilidad". 

 

Tres años después ha recibido la llamada del Registro de Donantes de Médula Ósea (Redmo), una red creada por la Fundación Josep Carreras con el objetivo de que todos los pacientes con leucemia u otras enfermedades de la sangre que necesiten un trasplante de médula ósea y no tengan a un familiar compatible puedan curarse gracias a una donación altruista.

 

"Me dijeron que había alguien compatible conmigo y que si seguía dispuesta a donar. El trato fue increíble y la llamada emocionante, cuando te dicen que puedes ayudar a alguien es muy bonito", relata con la voz entrecortada. María estaba concienciada con esta enfermedad y no dudó ni un momento.

 

 

Tras informarla exhaustivamente de todo y hacerle un reconocimiento completo para saber que "no" supone un riesgo para su vida, "llegó el día de la donación". Llegó al hospital "tranquila, no estaba nada nerviosa porque me habían explicado todo previamente, además he tenido acompañamiento por parte del personal de enfermería en todo momento". 

 

El proceso duró una mañana, "es un circuito cerrado, cogen tu sangre a través del brazo izquierdo, la llevan a la máquina en la que filtran las diferentes células, se quedan sólo con las necesarias y las demás te las devuelven por el brazo derecho, no supone ningún riesgo. De hecho ya estoy perfectamente", cuenta. 

 

Todavía no puede describir su gesto, "no soy consciente de la importancia que tiene. Ayer me metí en Instagram y vi los comentarios de la gente, me emocioné muchísimo. Algunas personas aseguraban que tenían casos cercanos, que lo necesitaban". Anima a la gente a hacerlo, "para mí no ha supuesto nada pero para otros puede suponer el seguir viviendo". 

 

Finalmente, reconoce que "hay falta de información". Cuando comentaba en círculos cercanos que estaba siguiendo un tratamiento para donar médula ósea "todos pensaban que era una operación quirúrgica que conlleva mucho esfuerzo y realmente no es así... el problema está en la falta de información, quieren ayudar pero creen que es un esfuerzo mayor del que realmente es".