Una Salamanca 'a medio gas' se prepara para empezar una cuarentena social sin precedentes
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Una Salamanca 'a medio gas' se prepara para empezar una cuarentena social sin precedentes

El último día de colegio registró la ausencia de hasta la mitad de los alumnos, los usuarios de bus han bajado un 23% y las calles están vacías: muchos bares y negocios ya han cerrado.

Este 13 de marzo ha sido un día inusual en Salamanca. Desde primera hora de la mañana, la ciudad amanecía 'dormida' y, a horas en las que un viernes se hace notar con frenesí, la actividad no pasaba de medio gas. Los síntomas se extendían desde los colegios al transporte público, pasando por las calles más céntricas, bares y comercios que reflejaban, de manera diferente, la situación creada desde este jueves y refrendada con el anuncio de un estado de alarma sin precedentes.

 

El jueves terminó con la certeza, adelantada por TRIBUNA, de que los colegios iban a mandar a caso a miles de alumnos, y así fue. Pero este viernes ya se ha notado con una afluencia muy inferior a lo habitual, como confirman fuentes de Educación, que no cuantifican cuántas han sido las ausencias; recorriendo colegios del centro, cerca de un 50% de alumnos han decidido faltar. A la hora de la salida, cerca de las dos de la tarde, avenidas como Canalejas lucían casi vacías como confirmación: mucho asfaltado despejado, solo salpicado de algún coche, en la hora punta más transitable que se recuerda.

 

También se notaba en el bus urbano, que lleva días 'señalado', pero sobre el que la Junta hizo ya una advertencia: mejor, evitarlo. Eso se ha traducido en una reducción importante de viajeros; la sensación en los vehículos, trasladada por los interventores de la empresa concesionaria, era de una inusual 'tranquilidad' ya el jueves, la manera de explicar que menos usuarios se habían subido al bus, algo que se ha repetido este viernes a la vista de autobuses con más sitios de lo habitual. Y las cifras lo refrendan: según el Ayuntamiento de Salamanca, el bus urbano ha transportado 13.000 viajeros menos en la última semana, de jueves a jueves, un 26% menos.

 

Poco a poco la cautela, o el miedo, se han ido extendiendo como un manto sobre la ciudad. A pie de calle, la sensación es de ciudad vacía. La imagen durante toda la mañana de las calles céntricas no era la de un viernes, y la confirmación ha llegado por la tarde. El salmantino no perdonería nunca las condiciones de este viernes a las 17.00 horas, en marzo y con 18 grados, pero la calma del tráfico, en las calles y en los establecimientos era inudual. Durante el día muchos bares han anunciado cierres desde hoy y hasta que lo marquen las autoridades, y por la tarde había muchas persianas echadas en lugares habitualmente concurridos. Los que han permanecido abiertos tenían el mínimo de clientes. 

 

Diferente ha sido la cuestión en los establecimientos comerciales donde aprovisionarse para la cuarentena social. Los supermercados han seguido con la semana frenética que llevan, con productos agotándose más rápido de lo habitual, entre ellos, la estrella de las compras, el papel higiénico, auque no le van a la zaga conservas o alimentación. También se ha notado más animación en comercios tradicionales.

 

En cuanto a los comercios, muchas tiendas habitualmente abarrotadas de la calle Toro estaban bajando persianas a una hora en la que, otros viernes, estarían llenas.

 

En las farmacias hace días que se han acostumbrado a tratar con las peticiones, insistentes, de quienes piden mascarillas (inútiles, por cierto, para los sanos), geles de limpieza o algunos medicamentos populares, agotados algunos desde hace días o difíciles de encontrar.

 

El anuncio de la declaración de estado de alarma, que se hará oficial este sábado con la publicación del correspondiente decreto, va a convertir este escenario en permanente. La Salamanca 'a medio gas' de este viernes es un adelanto del histórico confinamiento sanitario nacional que va a cambiar nuestras vidas, al menos, durante los quince próximos días... por lo menos.