Una noche en el hospital nunca es agradable, pero sí puede ser más cómoda

Sillón y cama de una de las habitaciones del hospital (Foto: T. Navarro)

Acompañantes del Complejo Asistencial de Salamanca reclaman un mobiliario más moderno.

Pasar una noche en un hospital nunca es agradable, pero sí que podría ser más cómodo, al menos eso es lo que denuncian algunos familiares de enfermos ingresados en el Hospital de Salamanca. Y no sólo para los pacientes, sino también para los acompañantes, que en muchas ocasiones no pueden descansar a gusto cuando están realizando una guardia camino de la recuperación de un ser querido.

 

Queda claro que los acompañantes no tienen muchas ventajas: Las habitaciones en el Complejo Asistencial charro son pequeñas, con dos sillones muy duros. Los clásicos de un hospital, que sales con la espalda 'doblada'. Las pocas cabezadas que se permiten, son minutos en los que el cuerpo se retuerce, el cuello se descompone y las piernas lanzan serias advertencias.

 

Otra de las reclamaciones es el tamaño de las puertas de las habitaciones o, incluso, de los aseos. Algunos conservan accesos estrechos por los que resulta complicado introducir camas más anchas, una silla de ruedas o el carrito de un bebé, ya que el hospital no goza en todas las plantas de aseos para discapacitados (hay 10 en Clínico, Virgen Vega y Materno Infantil) tan sólo en algunas habitaciones. 

 

Una de las puertas que accede al baño por donde no entraría una silla de ruedas