Una mujer cede su panteón antes de morir a los gatos del cementerio

Antonia Caravias Díaz cedió su panteón a los gatos antes de morir (Foto: Arai Santana)
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Doña Antonia Caravias Díaz dejó su panteón ubicado en el cementerio San Carlos Borromeo de Salamanca como residencia para los gatos que allí se encuentran.

Entramos en un cementerio que tiene más de 100 años para hablar con las personas que trabajan exhumando cadáveres, incinerando los restos en los hornos crematorios, arreglando los jardines, enterrando o limpiando las sepulturas de generación en generación.

 

La vida en un cementerio y el día a día en este lugar tranquilo que es un remanso de paz con el cantar de los pajarillos de fondo, a la par que triste y lleno de dolor... es muy particular. Aquí, los trabajadores tienen una relación muy especial entre ellos. Son una pequeña familia que valora la vida porque conviven con la muerte. Reconocen que "nadie se acostumbra al dolor y a la muerte" pero es su trabajo y tienen que sobrellevarlo lo mejor que pueden.

 

Tomás Barbero es trabajador del cementerio desde hace diez años (Fotos: Arai Santana) 

 

Algunos, incluso, hacen bromas sobre su trabajo pero todos sufren cuando alguien muere. Además de ser expertos en temas que algunos no quieren oir ni nombrar, conocen las curiosidades que se pueden dar en un lugar tan solitario como éste, porque tal y como asegura Tomás Barbero, el encargado de abrir y cerrar las puertas, las aglomeraciones solo se producen el 1 de noviembre y los días previos, después, "como muchísimo pasan por aquí 50 personas".

 

Algunos de ellos ya son como de la familia, con otros les toca vivir momentos desagradables, pero entre trabajo y más trabajo les da tiempo a curiosear y conocer las historias más destacadas de una ciudad como ésta. Y es que Barbero no duda en recorrer el cementerio de cabo a rabo y contarnos historias que nos enternecen. Una de las más destacadas es el de doña Antonia Caravias Díaz, construido a su fallecimiento en 1875, por el arquitecto José Antonio Berdaguer.

 

 

"Es un cubo en piedra con columnitas salomónicas de mármol blanco, fustes retorcidos y capiteles románicos, con un medallón de doña Antonia soportada por dos leones en piedra de Villamayor. El monumento está rematado por una pirámide cuadrangular de chapa metálica y cercado por verja de hierro repujado, disponía de capilla subterránea".

 

Hoy sirve de refugio para los numerosos gatos que residen en el cementerio, de hecho, "fue su dueña quien dejó la orden de que su panteón sirviera como refugio para los felinos", sin duda este lugar está lleno de monumentos sepulcrales dignos de mención.

 

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