Una mañana donde en Salamanca por fin lo normal es la libertad

En el primer día después de finalizar el estado de alarma, lo que antes era cotidiano ahora se disfruta como una conquista de libertad. Por ahora cambios sutiles pero de los que se aprecian. 

Las calles de Salamanca viven su primera mañana de 'nueva normalidad' (Fotos: Arai Santana)
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Tras 98 días, Salamanca ya no vive en estado de alarma y cada uno de los rincones de la provincia ya están ya en la conocida como 'nueva normalidad', donde la vida no es como antes porque se siguen limitando los aforos y las mascarillas son obligatorias pero donde lo que antes era cotidiano ahora se disfruta como una conquista de libertad.

 

El domingo, a pie de calle, pocos cambios se han notado a primera vista, quizás porque ha habido 'libertades' que nos hemos tomado antes de tiempo, aunque sí uno fundamental sobre todo para los más pequeños con la apertura de una treintena de zonas de juegos para su esparcimiento. Sin aglomeraciones, y en algunos casos aun con los restos de las cintas que durante estos tres meses han indicado que no se podían utilizar, los primeros pequeños ya se han reencontrado con los toboganes y columpios. Alguna sonrisa, ante el hecho de balancearse no deja de ser impresionante y es que la capacidad de emocionarte frente a las cosas simples es lo que nos hace humanos. 

 

Barras de bares todavía algo silenciosas aunque también ocupadas por fin, aunque con distancia de seguridad y aun ese aforo limitado del 75 por ciento en el interior, y terrazas que en algunos casos ya cuentan con el velador más -hasta el 80 por ciento ocupación que se permite en esta nueva etapa.

 

 

Nos hemos asomado a esas carreteras tan poco transitadas durante días en un día en el que también ha los salmantinos han tenido libertad para viajar, más a localidades próximas que a otras provincias por lo que contaban, y por aquí se han podido ver incluso algunos turistas que por primera vez han regresado a las calles de la capital después de mucho tiempo. No ha sido ni mucho menos una mañana como se podía vivir un primer domingo de verano de hace un año porque la afluencia no es la misma, y parece que se ha respetado esa recomendación de tomárselo con calma, aunque poco a poco se espera que se vaya recuperando ese movimiento. Y es que no hay que olvidar que la provincia salmantino no pasó de Fase 2 durante el periodo de confinamiento con lo que su movilidad estuvo más reducida que en otros muchos lugares del territorio nacional. 

 

Eso se irá notando en los próximos días donde habrá actividades de todo tipo que irán recuperando el pulso de lo cotidiano. En lo cultural, en lo social, en cuanto a la movilidad, mercados... Una vida encaminada a volver a ser simplemente normal con mayúsculas y sin adjetivos previos. 

 

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