Una de las rotondas más absurdas de España, en los alrededores de Doñinos
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Una de las rotondas más absurdas de España, en los alrededores de Doñinos

Rotonda en Doñinos

La glorieta se encuentra en la carretera que conecta con Santibáñez del Río y ha sido inventariada dentro del proyecto nacional Nación Rotonda.

Una rotonda con salida a ninguna parte. Una única entrada y salida a una glorieta que sirve de fin de una carretera. Así es una de las cuestiones urbanísticas más absurdas de España y se encuentra en la provincia salmantina. Concretamente, en el término municipal de Doñinos, en la carretera que conecta con Santibáñez del Río, pedanía de la localidad. 

 

Una rotonda inventariada por el equipo del proyecto Nación Rotonda como uno de los diez proyectos sin acabar más absurdos de España. Y es que esta rotonda se ubica en una zona industrial cercana a Doñinos, urbanizada pero en la que la crisis económica acabó con el desarrollo de la zona y apenas unas pocas naves se ubican en un entramado de calles que finalizan en una rotonda con una única vía de entrada y salida y que no conecta con nada.

 

No es el único ejemplo de las consecuencias de la burbuja inmobiliaria en las calles y carreteras de nuestro país. El equipo de Nación Rotonda, formado por tres ingenieros y un arquitecto, ha inventariado más de 700 cosas absurdas y desarrollos urbanísticos sin finalizar en todo el territorio nacional y que ahora recogen en un libro publicado para que, según explican los promotores, "sirva de reflexión para ver qué es lo que ha pasado y qué podemos hacer con lo que tenemos". 

 

La publicación recoge imágenes aéreas y terrestres de estas zonas, que se han quedado sin actividad como consecuencia de la bubuja inmobiliaria y que han provocado un importante cambio en el uso del territorio en los últimos quince años. Zonas completamente urbanizadas pero en las que apenas se ha llegado a construir nada. En las entradas publicadas en su página web se encuentran algunas zonas de la provincia salmantina como Béjar, Vitigudino, Florida de Liébana o la propia capital. 

 

No obstante, en su decálogo de proyectos sin acabar absurdos se encuentran otras cuestiones como carreteras hacia ningua parte que finalizan abruptamente, viviendas solitarias en medio de un entramado de calles en las que no se ha construido nada o vías que aparecen cortadas en diagonal por un parque infantil. Todo un catálogo que muestra lo que ha supuesto la burbuja inmobiliaria en el paisaje de nuestras ciudades y pueblos y que pone de manifiesto el frenazo que supuso la crisis económica.