Una carrera de éxitos: Fernando Torres, de ídolo rojiblanco a héroe de Viena

"Sin duda, 2008 ha sido el mejor año en mi carrera profesional. Un año redondo, plagado de grandes momentos con el Liverpool y, sobre todo, con la selección al conquistar con la Eurocopa un título que España ansiaba desde hacía 44 años".

Fernando Torres puso este viernes el punto final a una carrera futbolística de 18 años desde que debutase con el Atlético hasta que la haya terminado lejos de casa, en el fútbol japonés, y convertido como un ídolo de la afición rojiblanca y el autor del gol que cambió la historia de la selección española.

 

El 20 de marzo de 1984 nació este delantero repleto de potencia y desborde, que deslumbró en sus primeros años y que tuvo que tomar la dura decisión de salir del club de su vida, donde era un emblema y un referente para la hinchada, para vivir sus mejores años antes de ir perdiendo parte de su brillo y tener que decir adiós, de la misma manera discreta y cabal que tuvo durante toda su carrera, donde nunca levantó la voz para reclamar.

 

Al 'Niño', como se le conoció futbolísticamente, se le resistieron seguramente los títulos, pero más en cantidad que en calidad, porque ganó lo que casi todos los futbolistas sueñan con hacer algún día. Nada falta en su palmarés, adornado por formar parte de la mejor época de la 'Roja', donde fue prácticamente indiscutible desde 2003 a 2014, y por unos buenos años en el Chelsea, el club inglés donde, sin embargo, no despuntó tanto como en el Liverpool.

 

La Liga de Campeones y el Mundial, los trofeos que más ansían los futbolistas profesionales, están en poder de Fernando Torres, que también puede presumir de dos Eurocopas y de dos Ligas Europas, la última, como justa despedida de 'su' Atlético, ese equipo en el que no pudo celebrar demasiadas cosas salvo ese título y un ascenso a la Segunda División. Una prestigiosa FA Cup, como jugador 'blue', completa su sala de trofeos como profesional.

 

No tuvo que esperar demasiado el de Fuenlabrada para empezar a fraguar su condición de leyenda colchonera. Con 17 años prácticamente cumplidos, recibió la llamada para debutar con el primer equipo, dirigido entonces por Carlos García Cantarero y jugando en Segunda tras el infausto descenso del año anterior.

 

Torres, con el '35' a la espalda, jugó aquel 21 de mayo de 2001 casi media hora ante el Leganés en el Vicente Calderón y ya era señalado como la gran esperanza de una cantera que siempre le ha tenido como símbolo. Días después, en el Carlos Belmonte, se estrenó como goleador al cabecear un largo centro desde la derecha en los compases finales del partido.

 

A partir de ahí comenzó su carrera en el Atlético, ya de la mano del 'Sabio de Hortaleza', posiblemente junto a Rafa Benítez, el técnico que más partido le sacó, apretándole siempre al máximo para que explotase esas virtudes que le habían convertido en pieza clave de las categorías inferiores de una selección con la que debutó y con la que demostró que sabía marcar goles decisivos en las finales de los Europeos Sub-16 y Sub-19.

 

Pero Torres, que ascendió rápidamente a la capitanía y que encontró el inquebrantable apoyo de la hinchada, no encontró el acompañamiento de un equipo que pasó años duros tras ascender y en ninguna de sus cinco temporadas en Primera se clasificó para competición europea, a pesar de que él contribuyó con más de una decena de goles en todos esos años.

 

UN 2008 PARA ENMARCAR

 

En verano de 2007, todo iba a cambiar. El Atlético aceptó la oferta del Liverpool por su 'joya de la corona' y la carrera del madrileño cambiaría drásticamente. Como 'red' explotó en su primera campaña, con 24 tantos para liderar al conjunto inglés a las semifinales de la 'Champions', aunque lo mejor llegaría semanas después cuando se convirtió en el 'héroe' de Viena al anotar el gol en la final ante Alemania.

 

"Sin duda, 2008 ha sido el mejor año en mi carrera profesional. Un año redondo, plagado de grandes momentos con el Liverpool y, sobre todo, con la selección al conquistar con la Eurocopa un título que España ansiaba desde hacía 44 años", relata en su página web el madrileño, que vio premiado esa año con el tercer puesto en la clasificación del 'Balón de Oro'.

 

Y es que marcar en las finales se le dio bien porque también lo hizo en la de la Eurocopa 2012 y en la final de la Liga Europa de 2013 con el Chelsea. En cambio, no tuvo tanto acierto cuando se midió al Real Madrid y a Iker Casillas, al que sólo marcó dos de sus cuatro goles, uno en su primera etapa con el Atlético y otro con el Liverpool.

 

Los otros dos fueron muy simbólicos e ilusionantes ante Keylor Navas, en el Santiago Bernabéu, en la vuelta de los octavos de la Copa del Rey para certificar el pase once días después de su regreso ante 45.000 aficionados más de ocho años después de su salida no le habían olvidado y le seguían mostrando su eterno cariño, el mismo, sin fisuras, que le brindaron la tarde del 21 de mayo cuando jugó, ahora sí, por última vez para ellos ante el Eibar.

 

Un doblete mágico fue su despedida ante una hinchada que nunca olvidará a un futbolista que defendió sus colores en 404 ocasiones y a los que también dio un enorme susto el 2 de marzo de 2017 en Riazor tras quedar tendido en el campo inconsciente tras un tremendo choque con Bergantiños.