Un salmantino tras recibir dos trasplantes de riñón: "Cuando aceptas la enfermedad la vida recobra sentido"
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Un salmantino tras recibir dos trasplantes de riñón: "Cuando aceptas la enfermedad la vida recobra sentido"

La vida del salmantino Juan Carlos Sánchez Matas ha estado marcada por la enfermedad renal desde que era un bebé, pero no fue hasta los 30 años cuando debutó como paciente. Cuenta su historia en el Día Mundial del Riñón. 

El salmantino Juan Carlos Sánchez Matas, trasplantado de riñón

El salmantino Juan Carlos Sánchez Matas tiene 54 años y dos trasplantes de riñón. Su historial clínico es tan extenso que resulta casi imposible no perderse en la narración que hace... "soy poliquístico, lo heredé de mi madre desde mi nacimiento pero no me di cuenta hasta cumplir los 30 años por tener cáculos", ahonda. 

 

A través de una ecografía vieron "que además de cálculos tenía quistes...", una noticia que cayó como un 'jarro de agua fría' para Juan que vivía por aquel entonces en Suiza. Decidió regresar a España, y montar su negocio en Madrid, poco después se vino a Salamanca, el lugar de origen de sus padres. A los 43 años llegó lo que califica como una de las peores noticias de su vida, "mis riñones habían dejado de funcionar", lamenta con la voz entrecortada. 

 

Empezó el tratamiento de diálisis, "para mí fue un completo horror aunque era un tema familiar y sabía todo lo que se venía encima, fue un horror tener que empezar ese tratamiento". Tan sólo con la ayuda de una psicóloga de la  Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades de Riñón (Alcer) "pude aceptar la enfermedad, mientras no la aceptas se te acaba la vida, cuando lo haces la vida vuelve a recobrar sentido". 

 

Se negó a entrar en Diálisis del Complejo Asistencial, "no podía, de hecho, fue mi nefrólogo durante un control el que me retuvo y no me dejó salir sin darme el tratamiento. La sensación que tenía es que se me había acabado la vida", repite. Poco a poco fue viendo que la vida seguía, "empecé a viajar mucho, pero ya no es espontáneo había que buscar un lugar donde dializarse". 

 

Después recibió el tratamiento durante un año y medio que duró su espera hasta recibir un riñón, "me trasplantaron por primera vez". El teléfono sonó a las dos de la madrugada, todavía lo recuerda, "por un lado te alegras porque dejas atrás diálisis, que es cada dos días, pero por otro lado, te entra mucho miedo porque es algo desconocido, no sabes lo que va a pasar y sobre todo, no sabes si va a funcionar". 

 

Los malos presagios se confirmaron... su trasplante fue fallido, "mi riñón tenía un cuágulo y a los dos días de ser operado tuvieron que quitármelo y volví a diálisis". Tres años más de espera hasta recibir la buena nueva, "había un segundo órgano, iba más tranquilo pero asustado por la primera experiencia". Un 'cuerpo' extraño "que no es tuyo... te inmunosuprimen para no rechazarlo", ahonda. 

 

Lleva seis años con él puesto, "tampoco lol acepté bien, pero hoy en día en torno al 85% de los rechazos se controlan con medicación". Ahora su vida es mucho más "activa" que antes. Es el vicepresidente de Alcer Salamanca, "estoy en varios servicios, como el de Paciente Mentor... ayudamos a los enfermos a asumir lo que les está pasando, pueden acudir sin problema, les explicamos lo que les espera y cómo lo hemos vivido nosotros". 

 

Sin duda, la vida de Juan ha estado marcada por la enfermedad renal desde que era un bebé, pero no fue hasta los 30 años cuando debutó como paciente. Conoce muy bien la atadura de la diálisis y la liberación que supone un trasplante exitoso. Su espíritu luchador la ha llevado a ser la voz de todos los pacientes a través de la Asociación. 

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