Un programa piloto busca integrar en la diversidad a 24 chicos y chicas

Características. Colaboración con el colegio La Inmaculada de Armenteros, que es el que tiene el mayor número de inmigrantes en la provincia. Objetivo. Educar en la tolerancia y la convivencia intercultural
E. bermejo
El área de Bienestar Social de la Diputación de Salamanca ha puesto en marcha el programa Jóvenes Construyendo Convivencia, que consiste en un taller de integración de la diversidad para chicas y chicos y se hace en colaboración con el colegio La Inmaculada de Armenteros, el que mayor número de inmigrantes tiene en toda la provincia.

La iniciativa está destinada a un grupo de 24 alumnos, inmigrantes y no inmigrantes, que tienen entre 12 y 14 años y que se desarrollará entre mañana y el domingo día 28 en el albergue La Ribera de la localidad de Huerta. En total serán 16 horas, en sesiones de cuatro horas y estará impartido por profesionales expertos en intervención en programas relacionados con la juventud.

En cuanto a los objetivos que se plantean, están en coherencia con los objetivos del segundo Plan Integral de Inmigración de la Junta de Castilla y León, y son tres. El primero, concienciar a los participantes en tolerancia y convivencia intercultural para prevenir actitudes contrarias a la misma;informarles sobre los derechos y deberes en la sociedad de acogida y, por último, promover hábitos saludables e incrementar los factores de protección entre los jóvenes.

Puerta abierta a la continuidad
El diputado de Bienestar Social, Alfredo Martín Serna, señaló que el colegio elegido ha sido el de La Inmaculada porque el 70% de sus 450 alumnos es de origen inmigrante, de 20 naciones distintas. Junto a él, presentaron el programa el jefe de Estudios del centro educativo, Jesús Herrero, y la orientadora, Patricia Martínez.

Los alumnos que participarán son siete españoles, un senegalés, nueve guineanos y siete hispanos procedentes de Méjico, Honduras y República Dominicana. “La mayoría tiene un carácter bastante bueno, aunque algunos son complicados; por eso queremos ver cómo evolucionan al estar con los otros”, señaló el jefe de estudios, que mostró su convencimiento de que se trata de un programa positivo y espera que tenga continuidad.

Familias desestructuradas
Los responsables del centro no descartan traer a más jóvenes de Méjico y Perú en los próximos meses, preferentemente huérfanos o de familias desestructuradas. Por lo que se refiere a los que integran el programa, Jesús Herrero que hay dos o tres “que han evolucionado bien en estos dos primeros meses, porque venían de ambientes muy desfavorables. Con esta iniciativa queremos que se integren en la sociedad para que sean personas de valores”.

Por su parte, la orientadora, Patricia Martínez, aseguró que otro objetivo es trabajar la igualdad, ya que se detecta mucho machismo en sus actitudes. “Vienen de culturas muy diferentes, de ahí la importancia de hacer un grupo mixto, y deseamos darles la oportunidad de ofrecerles una actividad distinta en la que venga gente de fuera a ayudarles. Están contentos de participar y, de hecho, hay peticiones de otros alumnos para entrar en el programa”, dijo.