Un paseo por el Parque Arqueológico del Botánico: El pequeño 'nuevo' tesoro arqueológico salmantino
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Un paseo por el Parque Arqueológico del Botánico: El pequeño 'nuevo' tesoro arqueológico salmantino

Parque arqueológico del botánico (Foto: Arai Santana)
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Nos situamos en el borde occidental del Teso de las Catedrales, amplio cerro sobre el cual se construyó en la Segunda Edad del Hierro la ciudad de Salamanca. ¿Qué esconde este lugar?

Las obras del Parque Arqueológico del Botánico ya han terminado. Tras mucho tiempo de abandono y casi un año de obras, el que fuera un antiguo jardín y también pista de atletismo pasará a ser una perfecta ruta turística al aire libre integrada por restos arqueológicos, que se remontan a la Segunda Edad de Hierro y el romano inmediatamente posterior. Establecida, junto al cercano cerro de San Vicente o el Pozo de Nieve, formará parte de la denominada nueva 'milla de oro' de la Cultura de Salamanca junto al nuevo Bartolo y el Palacio de Congresos. 

 

¿Cómo se descubrieron esos restos arqueológicos? Una construcción, llevada a cabo hace más de 20 años con el fin de llevar a cabo un aparcamiento junto al solar, sacó a la luz un pequeño tesoro arqueológico bajo las que siempre habían sido las pistas deportivas de la Universidad de Salamanca. Allí se construyó en 1860 el jardín botánico de la Universidad en lo que fue la huerta del Colegio San Pelayo. Como no se cuidó, en 1949 se decidió construir instalaciones deportivas: un campo de fútbol y pista de tierra de atletismo: todo el deporte universitario practicado en Salamanca de 1945 a 1970. No ha sido hasta ahora que se ha dado el paso para ponerlos a salvo. 

 

¿Qué nos podemos encontrar en esta visita turística? Comenzando desde lo más alto, para posteriormente acceder a lo más profundo, la visita tendrá su entrada en la zona situada junto al aparcamiento. Bajo una perspectiva general, se podrá contemplar la totalidad de los restos encontrados y posteriormente, siguiendo el camino marcado, el turista se podrá situar en el interior del Parque Arqueológico del Botánico. 

 

Nos situamos en el borde occidental del Teso de las Catedrales, amplio cerro sobre el cual se construyó en la Segunda Edad del Hierro la ciudad de Salamanca. Precisamente, de este periodo y del romano inmediatamente posterior, se han encontrado restos en la zona. Siglos más tarde y con la repoblación de la ciudad en el siglo XII, el espacio se convirtió en uno de los más pujantes de la villa. Concretamente, a lo largo de la Edad Media se instaló la Judería, barrio popular formado por viviendas distribuidas de forma poco ordenada, con calles estrechas y un gran número de oficios. 

 

 

En 1492, con la expulsión de los judíos, quedaron libres un gran número de propiedades y junto con el impulso de la Universidad de Salamanca y de las órdenes eclesiásticas, se conoció un gran cambio urbanístico desdel el siglo XVI, emergiendo dos edificios, cuyos restos son los visibles hoy en día. El Convento de San Agustín, con la iglesia de San Pedro, por un lado, y el Colegio de Cuenca, por otro, separados por la calle de San Pedro, anteriormente calle Mayor de la Judería. 

 

Posteriormente y con la llegada de la Guerra de la Independencia (1808-1814), ambos edificos fueron demolidos por el ejército francés por cuestiones defensivas y pese a que hubo un intento de reconstrucción del convento, este no fue acabado tras la desamortización y enclaustramiento de los monjes agustino en 1835. 

 

Desde entonces, el solar acogió un poco de todo, desde diferentes reestructuraciones y edificios, como casas y talleres, pasando por una de las primeras fábricas de luz eléctrica de la ciudad o nuevas calles. Fue en la segunda mitad del siglo XX cuando la Universidad llevó a cabo las pistas deportivas, en uso hasta finales del siglo pasado. 

 

¿Algún secreto de lo que nos podemos encontrar? Dentro del Convento de San Agustín, se puede distinguir el claustro, epicentro de la vida monarcal y patio central en torno al que se distribuían el resto de estancias. Pudiéndose excavar tan solo una pequeña parte, se ha sabido que tenía forma cuadrangular y que el claustro encontrado no era el original. Los suelos del claustro además, estaban empedrados de una particular y bella forma, que también se puede observar a través de la visita. 

 

Como curiosidad cabe mencionar que este convento no solo conoció la destrucción llevada a cabo por los franceses en 1812, sino que además el 15 de julio de 1589, un devastador incendio afectó a gran parte del edificio. Siendo de tal magnitud que llegó a derretir las campanas de la iglesia. La principal consecuencia fue la pérdida de la biblioteca, que atesoraba obras de gran importancia y rareza. 

 

Si quieres continuar...pronto se podrá visitar. 

 

Fotos: Arai Santana. 

Comentarios

Carlos 16/11/2020 13:50 #1
No está acabado del todo, falta por retirar la basura (latas, plásticos, etc) y la maleza que se acumula en algunos puntos junto al vallado perimetral.

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