Un necesario 'lifting' para los soportales de la Plaza Mayor después de 30 años

Goteras, carcoma, desprendimientos, vigas deformadas o rotas, cableado eléctrico... Lo que hay que arreglar en los soportales de la Plaza Mayor.

La debilidad comprobada de numerosas vigas de los soportales de la Plaza Mayor ha obligado a poner en marcha una actuación demorada durante años, casi 30, que son los que han pasado desde la última intervención en esta parte del monumento. Fue en 1989 cuando se hizo la última restauración y limpieza de los soportales, que también afectó a los medallones. Y no se volvió a actuar hasta que en 2016 una de las vigas sufrió desprendimientos y puso en evidencia el estado de estas estructuras.

 

La actuación no va a ser estructural, sino estética. El estado general es bueno y no se ve necesaria la intervención en la estructura, más que de manera puntual, para el refuerzo de las zonas más alteradas y como medida preventiva en aquellas otras que sea preceptivo impedir que se sigan deteriorando vigas, bobedillas y entrepaños. Lo que se han encontrado los técnicos a la hora de elaborar el proyecto de actuación es un aspecto sucio y degradado a la vista. Goteras, suciedad, desconchones, desprendimientos de las varias capas de pintura... afean los soportales. Debajo, y en general, el estado es bueno, pero con excepciones; se ha comprobado ataque de xilógafos (carcoma) que ha debilitado algunas vigas, y que muchas están reforzadas con piezas metálicas como se hizo con la última.

 

Además, está el problema de los cables. El trazado de la instalación pública es correcto, en cambio existen otras instalaciones de los particulares con cables sueltos que discurren al interior del soportal por los muros de las fachadas y bajo las vigas del techo, pudiendo terminar desprendiéndose y cayendo o siendo objeto de algún acto vandálico.

 

En algunos pabellones los cables se superponen colmatando la estrecha franja que queda entre los arcos y el forjado de techo. Las cajas de la instalación pública se hallan igualmente ordenadas y colocadas en el hueco entre viguetas, pero la de otras instalaciones, sobre todo las de telefonía se disponen de manera indiscriminada en cualquier parte del paramento y en algunos casos se hallan abiertas mostrando manojos de cables sobresaliendo de las mismas.

 

En la fachada interior del soportal hay focos para la iluminación de los escaparates de bares y tiendas, "quizás se echa en falta un poco más de uniformidad en el tipo de luminarias que se adosan a este paramento interior, tanto por su variedad formal como por la colocación en altura totalmente aleatoria", asegura el informe.

 

La actuación consistirá en una exhaustiva limpieza de los materiales de acabado, tanto en las vigas como entrepaños eliminando las sucesivas capas de pinturas que los cubren alterando sus propiedades físicas, así como su aspecto estético original. En las instalaciones eléctricas y de telefonía, se unificarán los trazados como ya se ha hecho en el soportal de San Antonio. Para las vigas deterioradas, se actuará contra la carcoma con tratamientos y, en caso de pérdida de material, se usarán prótesis de madera.

 

Se hará una limpieza general de las vigas y también se picará entre las vigas, ya que en muchos puntos hay desprendimientos por exceso de material: yesos y varias capas de pintura. Se recolocará la iluminación de establecimientos y se ordenará el cableado y las cajas de instalaciones de luz y teléfono.

 

El criterio general de la intervención será la actuación mínima necesaria para devolver a las estructuras, paramentos o espacios, sus cualidades funcionales y estéticas, así como el respeto absoluto por los valores históricos que el conjunto arquitectónico. Además, se aprovechará para desmontar cables o anclajes de hierro, sueltos o anclados a las estructuras sin finalidad alguna.

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