Un hermético Dylan triunfa en Salamanca

Con puntualidad británica, pero sin dirigirse al público ni para saludar, Dylan llegó, vio y venció.

Se le esperaba con ansia en una ciudad poco acostumbrada a conciertos como el de Bob Dylan y el Nobel de Literatura no defraudó.

 

Con exquisita puntualidad, Robert Allen Zimmerman comenzó a cantar a las 22 horas en un abarrotado Multiusos Sánchez Paraíso, donde recordó viejos éxitos, pero sobre todo ofreció nuevos temas a un auditorio completamente entregado.

 

Dylan, sin embargo, cumplió con su fama de hermético y casi huraño, ya que no se dirigió al público ni para saludar, en un ambiente que solo se encargó de caldear con su inconfundible voz, aún en plena forma, y un sonido espectacular sobre un escenario sin artificios, solo un gran telón color vino de fondo y varios focos.

 

Siempre sentado, Dylan solo se levantó de la banqueta de su piano para entonar 'Highway 61 Revisited' y 'Why try to change me now'. Un concierto que casi pareció una cátedra para celebrar el VIII Centenario de la Universidad, cuando sonaron los primeros acordes de 'Blowin' in the Wind' y un susurro se escuchó en las gradas... desde 1963, el tema no ha envejecido y sigue siendo un himno para seguidores y ajenos curiosos que ayer también se doblegaron al genio de Minnesota.

 

La seguridad, por otro lado, en el concierto era tal para que se cumpliera la orden de no hacer fotos -ni profesionales, ni amateurs- que en cuanto se veía una luz proveniente de un móvil en la sala, a la persona en cuestión le asaltaban los vigilantes para quitarle las ganas. ¿Demasiado celo? Quizá. Pero Dylan es un músico de otra época y quiso dejarlo claro, también en Salamanca.

 

SET LIST SALAMANCA

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