Un día cualquiera en la cárcel de Topas en busca de la reinserción: "No hay día en el que no me arrepienta de hacer lo que hice"
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Un día cualquiera en la cárcel de Topas en busca de la reinserción: "No hay día en el que no me arrepienta de hacer lo que hice"

Los trabajadores del Centro Penitenciario de Topas luchan cada día por dar cumplimiento al fin esencial de la reinserción social y al desarrollo integral de las personas. Algunos presos trabajan en los talleres, cotizan a la Seguridad Social y cuentan con su correspondiente nómina.

Los trabajadores del Centro Penitenciario de Topas luchan cada día por dar cumplimiento al fin esencial de la reeducación y reinserción social de los internos e internas del Centro.  Algunos internos trabajan en los talleres, cotizan a la Seguridad Social y cuentan con su correspondiente nómina.

 

Con casi 800 reclusos, el Centro Penitenciario de Topas, que hemos recorrido en un par de ocasiones, es una ciudad con más habitantes que muchas poblaciones de la provincia de Salamanca. Esta cárcel ubicada a unos treinta kilómetros de la capital queda muy lejos de esas prisiones sórdidas a las que las películas y series de televisión nos tienen acostumbrados.

 

El reloj marca las 10.30 horas, aparcamos el coche bajo una densa niebla. Nos recibe uno de los funcionarios más veteranos, Javier de Cabo, 35 años tratando con todo tipo de delincuentes. Nos abre las primeras puertas que dan acceso a este lugar blindado, hasta que una puerta no se cierra no se abre la siguiente.

 

Se trata de una edificación moderna y bien equipada, con espacios abiertos por los que deambulan internos de ambos sexos. Aquí los horarios están marcados, a las ocho de la mañana las puertas de las celdas se desbloquean para iniciar la jornada. Hay un total de 14 módulos.

 

Nos adentramos en uno de ellos, el Módulo Mixto. Las celdas están separadas para hombres y mujeres, "es un módulo experimental que sólo existe en otra prisión española". Las 'habitaciones' son individuales. Hay de todo: ducha, inodoro, lavabo, cama y hasta una televisión que corre a cargo de los presos.

 

La limpieza corre a cargo de ellos mismos, "es como su casa, se encargan de tenerla limpia, tienen que hacerse la cama, después los funcionarios pasan revista". Las vistas quedan lejos de lo que podemos imaginar, si se asoman a su ventana pueden ver una calle con luz, un edificio o un patio, se puede respirar.

 

Todo está videovigilado por los trabajadores del centro, ellos son los que bloquean y desbloquean todas las zonas. Seguimos con nuestra visita y mientras llegamos al Módulo de Régimen Cerrado  nos topamos con bonitos murales pintados a mano por los propios presos gracias a la ayuda de Félix, uno de los funcionarios.

 

En el Módulo de Régimen Cerrado se encuentran todos esos internos que no consiguen adaptarse en el interior de la prisión, aunque este Módulo está destinado fundamentalmente a internas clasificadas en primer grado. "La idea de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias es que este tipo de módulos sean una opción excepcional aunque es cierto, que hay internos que no pueden estar en otros módulos". "Su estilo de vida es más restrictivo que el del resto", ahonda.

 

Dentro de este Departamento de Régimen Cerrado existen dos modalidades, para cada una de ellas hay una galería, "aquí también se evoluciona". En estas celdas hay dos puertas, una de ellas tiene lo que ellos llaman 'cangrejo', al abrir te encuentras rejas, todo va a depender de la peligrosidad de los internos. Su patio está lleno de alambres de espino, hace años algún preso trató de escaparse, "aunque eso ya no suele pasar. En Topas no ha habido ninguna fuga, sí algunos intentos pero nunca ha ocurrido nada".

 

Y como en todos los Centros Penitenciarios de nuestro país, la finalidad fundamental de las penas privativas de libertad es la reeducación y la reinserción social de internos e internas, así lo explica su Director, Carlos García. “Nuestra Secretaría General sustenta su actividad en tres pilares fundamentales, fomentar el tercer grado como forma de cumplimiento, el trabajo productivo de internos e internas y los Programas de Tratamiento”. Y así, polideportivo, piscina, biblioteca y talleres para practicar las actividades más diversas permiten el desarrollo de las distintas facetas de la personalidad de los internos.

 

Nos adentramos en la panadería, allí nos encontramos con Jony, que accede a hablar con nosotros.  Cumple una condena de 15 años por matar a su padre, ha cumplido seis. Levantarse cada mañana para hacer el pan y los lazos dulces del desayuno le ayuda a "despejarse". Durante su 'estancia' ha aprobado ya dos cursos de Administración y Dirección de Empresas, dentro aseguran que su comportamiento es "ejemplar". "No hay día en el que no me arrepienta de hacer lo que hice", asegura.

 

Más adelante llegamos al taller de costura donde se confeccionan parte de los uniformes de las prisiones españolas. Coser y cortar es lo que hacen un buen número de presos que están contratados, cotizan a la Seguridad Social y cuentan con su correspondiente nómina. María José Tapia Olgado y Marta Parra son las maestras, "entran mediante una prueba", es el caso de Juan, reo por tráfico de drogas, "cualquier cosa que nos saque del módulo nos ayuda a desactivar de lo que echas de menos fuera".

 

También hay un taller de carpintería metálica, donde se hacen puertas y ventanas para países extranjeros y hasta una guarnicionería para diseñar sillas de montar de las que el empresario nos dice, "son las mejores del mundo" y se pueden encontrar en la provincia.

 

Y entre tanto trabajo también queda tiempo para el recreo, en el economato podemos encontrar desde un café, gomina, unas patatas Lays, pilas y hasta tabaco. Domingo es uno de los presos encargados de servir en este lugar donde se paga con una tarjeta de peculio, el dinero en metálico aquí no existe. Condenado por robo con fuerza nos asegura que "es muy duro estar en la cárcel".

 

Carlos García, Director de la Prisión de Topas, comenta que cuentan con distintos Módulos de Educación y Respeto, de una Unidad Terapéutico-Educativa y un Módulo para enfermos mentales, "para gente que producto del consumo tiene determinadas alteraciones". Reconoce también que "hay módulos para aquellas personas que no terminan de adaptarse y que no participan en la  filosofía de los Módulos de Respeto”.

 

El modelo que se ha instaurado en nuestra Secretaría General ha "mejorado el clima de los centros, aquí hay incidentes no se puede ocultar, pero nada que ver con todo lo que se daba hace años". Los tres pilares fundamentales: "Fomento de las actividades laborales, terceros grados y los programas de tratamiento, cada uno en el sentido de los delitos que haya cometido. Lo que pretende la institución es que el interno salga mejor de lo que entró".

 

Sin duda, Topas no es distinta de la mayoría de las prisiones españolas, con su cara y su cruz. Conforma un hábitat en el que se garantiza la custodia, pero en el que también se alternan esos espacios en los que es posible dar cumplimiento al fin esencial de la reinserción social y al desarrollo integral de las personas. La puerta metálica se vuelve a cerrar, un lugar donde nadie querría estar.

Imagen del interior de una celda en Topas (Foto: Arai Santana)
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Comentarios

UNO QUE POR AHÍ VA 27/12/2021 12:03 #4
ARREPENTIMIENTO?...GENIAL...CUMPLES CONDENA INTEGRA,TRABAJAIS EN LO QUE OS MANDEN PARA MENTENEROS Y A LA SIGUIENTE DOBLE CONDENA
No doy crédito 25/12/2021 20:54 #3
Pobrecitos, los mantienen, les cotizan a la seguridad social y encima tienen nómina.

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