Un 'deporte vikingo' para quitarse el estrés: lanzar hachas contra una diana de madera
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Un 'deporte vikingo' para quitarse el estrés: lanzar hachas contra una diana de madera

Ezequiel y Nagy, socios de Golden Axe, en la zona de lanzamientos.
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Golden Axe es un centro de ocio ubicado en la calle Toro en el que los clientes prueban su puntería arrojando hachas, cuchillos y 'shurikens': "si quieres fliparte y creerte un ninja o un vikingo, este es tu sitio".

¿Existen mejores formas de relajarse que lanzar hachas y estrellas ninja contra una diana? Seguramente no. Y en Salamanca se puede hacer de forma segura y legal y en pleno centro de la ciudad: bienvenidos a Golden Axe.

 

Golden Axe está en la calle Toro, 70, en la planta baja del pasaje. Esto va de arrojar destrales, cuchillos y demás objetos punzantes a una diana, clavarlos y sumar más puntos que el rival: la misma filosofía que en una partida de dardos, pero a lo grande (muy grande).

 

Ezequiel y Nagy son dos de los tres socios que pusieron en marcha Golden Axe hace dos años y medio. "La idea sugio porque nos dedicamos al sector del audiovisual y encargaron una coreografia para una performance de rol en vivo", explica Ezequiel. La coreografía incluía luchas con hachas medievales y gustó mucho. Entre ensayo y ensayo se encendió la bombilla y, tras una tormenta de ideas, forjaron Golden Axe. Salamanca fue la tercera ciudad de España, tras las omnipotentes Madrid y Barcelona, en contar con un espacio de ocio de este tipo.

 

Kunais, cartas de Gambito, batarangs y estrellas ninja.

 

Eligieron instalarse en el centro de la ciudad porque "buscábamos rollos diferentes de ocio y deporte y llevarlos al centro de la población. Hay otros espacios deportivos en otras provincias que están en los alrededores, hay que salir fuera... queríamos algo lo más céntrico posible. Nos gusta mucho el sitio y de momento nos quedamos aquí".

 

La puesta en marcha no estuvo exenta de problemas. No existe un 'manual de instrucciones' para montar un negocio como Golden Axe. No hay federación a la que consultar ni leyes precisas que cumplir, así que toca tirar de sentido común y lo primero es crear un entorno seguro: dentro del local hay seis carriles con las dianas de madera al fondo. Los citados carriles están separados por verjas y tienen marcas en el suelo para que los participantes sepan dónde colocarse. El jugador lanza el hacha, la recoge y la coloca en un atril para el siguiente, sin que pase de mano en mano. Las dianas están diseñadas para absorber el golpe: el proyectil nunca rebota. Si no se clava, cae a plomo al suelo. Los instructores (o "maestros armeros", como se autodefinen) están pendientes de que todo vaya como es debido. El diseño de los carriles, afirman, "es uno de los puntos fuertes".

 

Cuenta con mi hacha

 

Bajemos las escaleras de Golden Axe, que en esta época del año está decorado con gorritos de Papá Noel y otros motivos navideños. Cuando llegue Halloween, será el turno de los neones y los monstruos. "Quien llega con reserva sabe a qué viene, lo ha visto en redes sociales", explica Nagy. "La persona que pasa por la calle y baja a ver se queda asombrada. Ve a la gente tirando hachas y se preguntan qué es esto. Siempre preguntan qué es, nosotros se lo explicamos y muchas veces reservan directamente antes de irse".

 

Primer paso: escuchar a los instructores. "Les enseñamos, hacemos un seguimiento... enseguida suelen coger el tranquillo para jugar, desestresarse... Al principio hay quien se frustra porque no acierta y ese es el momento de decirse que hemos venido a pasarlo bien, a desconectar", explican. Y añaden "es lo que ofrecemos, no sólo ocio, sino diversión, que te evadas... y si quieres fliparte y creerte un ninja o un vikingo, este es tu sitio".

 

Nagy, explicando cómo lanzar un hacha.

 

Las hachas son sólo el aperitivo. "Si vemos que tienen destreza, que repiten... les damos armas nuevas, como shurikens, kunais, batarangs, cuchillos de lanzador, cartas de Gambito...". ¿Y qué tal el 'feedback' de los clientes? "Repiten", contestan a dúo Ezequiel y Nagy. "Gusta mucho. Al principio están como obnubilados, porque nunca han hecho nada parecido, nos preguntan cómo va esto... y para eso estamos los maestros armeros". 

 

Se acabó la teoría. Llega el momento de agarrar un tomahawk y probar suerte. Espalda recta, vista al frente y brazo estirado. La instructora explica que hay que mover el antebrazo adelante y atrás, acelerar el ritmo y lanzar con fuerza. Sin más, arroja un destral contra la diana y le saca astillas. Sí, esto de lanzar hachas parece divertido.

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