Un 'dedazo' de Luis Fuentes, la gota que colmó el vaso en la crisis de C's

Luis Fuentes

La decisión unilateral de Fuentes, que ya se colocó como jefe de la ejecutiva provincial, de nombrar a un coordinador sin escuchar a nadie provocó las críticas de Ayllón a la falta de democracia interna. Esto precipitó los movimientos para su salida.

Luis Fuentes fue el gran perjudicado del cambio en la agrupación de C's en Salamanca, la más grande de la provincia. Tras un fallo garrafal, la corriente oficialista no fue capaz de presentar a tiempo una candidatura correcta, que cumpliera con los requisitos; el resultado fue que sólo hubo una candidatura válida y, contra todo pronóstico, abría la puerta a una directiva sin ningún miembro del núcleo que ha acaparado puestos insitucionales y sueldos públicos. Fuentes perdía el control sobre la agrupación más importante de Salamanca... y empezó a pensar en cómo recuperarlo.

 

No le importó que hubiera sido elegida otra ejecutiva y, aunque César Ayllón señala a Fernando Castaño y Ana Suárez como principales ejecutores de la estrategia para echarle, considera que hay una mano detrás. Sea o no así, el caso es que el detonante fue el propio Luis Fuentes. El pasado mes de julio, Fuentes usó las atribuciones que le otorga la cúpula nacional de Albert Rivera para crear una ejecutiva provincial que coordine a todas las agrupaciones; no dan cuenta en ningún momento al coordinador de la más grande, la de la capital. Fuentes se nombra a sí mismo portavoz, el máximo cargo.

 

El día 20 de septiembre, se reune esta ejecutiva y Ayllón manifiesta allí su malestar con otra decisión: el nombramiento del coordinador. Como portavoz, Fuentes decide nombrar al diputado Manuel Hernández como coordinador provincial sin contar con nadie. Ayllón se queja de la nula democracia interna de un nombramiento 'a dedo' como este, por muy reconocido que esté en los estatutos.

 

Esta decisión precipita los hechos de esta semana. "Yo mismo iba a dimitir", asegura el ya excoordinador de la agrupación de la capital. El lunes las presiones del aparato logran que dimita un vocal de la ejecutiva, el martes son otros tres y se da por válida la renuncia, desde julio, de un quinto elemento, el enlace con el grupo municipal. En total, cuatro más uno, la mitad más uno de los vocales: los estatutos obligaban a disolver la ejecutiva, cesar al coordinador y convocar elecciones. 

 

No obstante, el excoordinador no hace esa interpretación. Considera que la interpretación de los estatutos es forzada. Dicen que tienen que ser dimisiones simultáneas, y no lo fueron, y cree que la renuncia de Ana Suárez como enlace, ya desde julio y de nuevo en septiembre, no puede contar como dimisión. De hecho, en verano pidió que se asignara un nuevo enlace con el grupo del Ayuntamiento: el portavoz Alejandro González. No llegó a escucharse su petición. Por eso, barrunta denunciarlo en los juzgados o volver a presentarse.