Un año viviendo con Covid persistente: "No recordaba nada, tenía que poner alarmas hasta para recoger a mi hijo del colegio"
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Un año viviendo con Covid persistente: "No recordaba nada, tenía que poner alarmas hasta para recoger a mi hijo del colegio"

Elisabeth, afectada con Covid persistente

Mareos, dolor de cabeza, visión borrosa, cansancio, pérdidas de memoria, dificultades de concentración... La lista que parece infinita solo al enumerarla es una pesadilla para Elisabeth, que la alberga en su propio cuerpo. 

Las vacunas están permitiendo que la pandemia de coronavirus comience a retroceder. Sin embargo, mientras el foco de atención se va retirando de los contagios, van apareciendo otros problemas a los que hay que hacer frente, como el llamado Covid persistente. Lo explica bien Elisabeth Semper, presidenta de la Asociación de esta patología incipiente desde hace un año y una de las personas que la sufre.

 

Todos estos meses de 'encierro' han dado para mucho, también para ponerse en contacto desde Madrid, donde nace esta asociación, con muchas otras personas que no acaban de resolver la nueva enfermedad, también hay testimonios de salmantinos. Poco a poco "fuimos ampliando, amigos, vecinos, familiares... contactamos con gente con toda España, no era algo concreto de un sólo lugar, era algo general, más grande", lamenta.

 

La sintomatología permanente del coronavirus afecta a entre un 10% y un 20% de los contagiados, la mayoría mujeres, y provoca que los síntomas persistan más allá de dos meses después de la infección, "hasta un año". Los médicos aseguraban que "el Covid era como una gripe, en quince días estaba superado, pero en mi caso no fue así", de hecho, con el confinamiento "empeoramos". 

 

Tos invalidante, falta de aire, pérdida de cabello, problemas de coagulación, problemas cognitivos, de memoria, niños con afectaciones dermatológicas y diarreas persistentes... "pasamos muchísimo miedo, vivimos una situación terrorífica". La vida de Elisabeth cambió en noviembre de 2020 cuando se contagió de coronavirus, "soy profesora y tengo 35 años".

 

A día de hoy, asegura que hubo momentos en los que pensó no recuperarse nunca, "no tenía sensación de sueño, hambre o sed... ponía alarmas para todo, incluido recoger a mi hijo o llevarle al colegio, poner la lavadora... no tenía capacidad para retener, discernir información, en un folio no distingo cuatro apartados, a día de hoy me siguen dando episodios", lamenta. 

 

Tampoco puede caminar fácilmente, "no soporto el peso en el tobillo". Su barriga tampoco ha vuelto a ser la que era, "parece que estoy embarazada, son como procesos se hincha y deshincha". También tiene alteraciones visuales, "me mareaba, iba cayéndome por la casa, aunque afortunadamente voy lidiando con la enfermedad", aclara. 

 

 

Los hospitales no dan hoy por hoy una respuesta adecuada a esta patología, "además de estar enfermos, los médicos te dicen que no pueden hacer nada". A pesar de ello, reciben la ayuda de sociedades médicas, especialistas que se interesan, epidemiólogos, virólogos... El Covid persistente, también conocido como 'long covid', afecta sustancialmente a la calidad de vida del paciente y repercute en el ámbito social y laboral de la persona que lo padece.

 

Además, este síndrome puede manifestarse tanto en personas que pasaron la enfermedad de manera más grave como en los casos leves, puesto que, tal como apunta Elisabeth, "su presentación no está relacionada con la gravedad de la infección inicial". Sin duda, más de 15 meses después de la aparición del Covid en nuestras vidas, sus consecuencias se siguen notando. 

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