Un año del pacto PP/Cs: socios de gobierno en sintonía y a toda prueba
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Un año del pacto PP/Cs: socios de gobierno en sintonía y a toda prueba

PP y Ciudadanos cumplen un año de acuerdo para gobernar Salamanca en plena pandemia pero con una unidad de acción imperturbable.

Hoy hace un año, PP y Ciudadanos culminaban con un acuerdo la negociación para gobernar juntos el Ayuntamiento de Salamanca. Lo hacían para formar un equipo bipartito en el que, a diferencia de la anterior legislatura, cuando Cs limitó su apoyo 'oficial' a legislatura, presupuestos e impuestos, los candidatos de la lista 'naranja' ocuparían puestos en el gobierno municipal y formarían parte de la estructura con todas las de la ley. Una fórmula que, incluso sacudida por la pandemia mundial, ha demostrado una gran solidez.

 

Hace unos días, el alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo, manifestaba a TRIBUNA en una vídeo entrevista la total sintonía existente en el seno de un equipo formado por dos 'almas', la del PP y la de Cs, dos partidos diferentes. "Aquí somos un gobierno fuerte, somos un gobierno muy unido, existe un clima de trabajo y de cordialidad muy acentuado", decía Carbayo que añadía que "nos llevamos muy bien, estamos trabajando muy bien juntos y eso se traslada a los ciudadanos, lo perciben como un valor muy positivo y que hayamos trasladado este clima al resto de fuerzas políticas y que hayan mostrado su mejor disposición es la mejor noticia".

 

En esta misma línea, la teniente de alcalde y líder de Cs en el Ayuntamiento de Salamanca, Ana Suárez, ha asegurado tajante a TRIBUNA que "repetiría sin ninguna duda" el acuerdo alcanzado y que la cohesión es máxima a pesar de ser dos partidos diferentes. Suárez asegura que "el acuerdo que firmamos era lo que necesitaba Salamanca hace un año, y más ahora", y se felicita por haber incluso convencido al resto de partidos para firmar, entre las cinco fuerzas representadas, un acuerdo de reconstrucción para la ciudad tras el coronavirus.

 

Acuerdo a prueba de todo

Esa sintonía ha sido patente casi desde antes de formar gobierno. Como contaba este medio hace un año, bastaron solo tres días de negociaciones para llevar a buen puerto el acuerdo. El primer día de negociaciones el acuerdo ya era al 80% y el PP ya ofreció a Cs formar parte del nuevo equipo de gobierno, objetivo declarado del grupo municipal 'naranja' que, tras la experiencia de hace cuatro años, tenía marcada la entrada en tareas de gobierno como próxima etapa.

 

Desde entonces, poco o nada ha perturbado la andadura del bipartito que ha demostrado una complicidad, compenetración y sintonía a prueba de todo, incluso de pandemia. Son muy escasos los puntos de fricción, no ha trascendido nada más allá de cierto recelo en los primeros meses sobre el protagonismo que la facción Cs, con tenencias de alcaldía y concejalías fuertes, había adquirido.

 

Luego cada cual ha protagonizado algunos errores o tropiezos propios, como la decisión del concejal de Comercio de Cs de dejar de serlo; o algunas decisiones de concejales del PP como la suspensión el concierto de Los Chikos del Maíz. La cohesión global muta en estos casos en una compartimentación que impide que el 'agua' pase de uno a otro partido, y ha sido imposible arrancar discrepancias públicas.

 

Tampoco parece muy influenciado el equipo de Gobierno de Salamanca por la diferente gestión que PP y Cs hacen de su gobierno conjunto en la Junta de Castilla y León. Si Fernández Mañueco e Igea hablan de una gran unidad, esta parece incluso mayor en el consistorio salmantino. Y las diferencias entre lo que la facción salmantina de Cs cree sobre el futuro del partido y las posiciones de su referente institucional regional, el vicepresidente Igea, mantiene al respecto, que son muy  notables, tampoco parecen afectar a la estabilidad local.