Tudanca, Mañueco, Igea: el futuro de Castilla y León en una moción para la que las cuentas no cuadran
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Tudanca, Mañueco, Igea: el futuro de Castilla y León en una moción para la que las cuentas no cuadran

La comunidad mira a las Cortes ante la primera moción de censura de la historia, que llega en medio de un clima de enorme tensión, con disidencias y sin que nadie pueda asegurar al 100% qué va a ocurrir.

Alfonso Fernández Mañueco, Francisco Igea y Luis Tudanca.

La convulsión política que azota España desde hace doce días pasa hoy por Castilla y León y podría convertirse en un auténtico terremoto si prospera la moción de censura con la que el PSOE quiere desbancar del Gobierno regional al PP (y a su socio actual de Cs) después de 30 años. A día de hoy, el futuro de la Comunidad está en el aire y pocos podrían acertar qué va a ser lo próximo en ocurrir tras días de sorpresas y gran inquietud. Después de un fin de semana completo de teléfonos, las cuentas echan humo, pero que aparentemente todavía no cuadran.

 

Hace menos de dos semanas desde que el PSOE formalizó negro sobre blanco la moción de la que llevaba tiempo hablando. Lo hizo el mismo día en que los socialistas presentaron dos mociones al Gobierno regional y el Ayuntamiento de Murcia, momento en el que todas las miradas giraron a Castilla y León para terminar confirmándose que Tudanca intentaría desbancar a Fernández Mañueco. La moción es producto del hartazgo declarado de los socialistas, pero también de la coyuntura política y de una operación para cambiar la composición de gobiernos regionales como Murcia y Madrid. Para conseguirlo, y desde el primer día, se sabía que los socialistas iban a necesitar disidentes o tránsfugas de Ciudadanos. Ganadores de las elecciones, los 35 escaños socialistas no bastaban para desbaratar el Gobierno PP+Cs, ni siquiera con ayuda de Podemos. 

 

Planteada la situación, pronto se iniciaron las especulaciones, alimentadas por los acontecimientos en la política nacional. La crisis interna de Ciudadanos, el goteo de bajas de integrantes de esta formación y el acuerdo entre tres de sus procuradores en Murcia para pasarse al PP (aceptando puestos de gobierno) y desactivar la moción socialista en aquella comunidad han ido creando el caldo de cultivo para que acabara pasando lo que pasó el viernes: una procuradora de Cs en Castilla y León se descolgaba de su grupo. La decisión apretaba las cuentas, reactivaba la moción y, sobre todo, generaba una sospecha sobre todos los actores con voto en la moción.

 

Así hemos llegado a este lunes. La incógnita es muy elvada. Las cuentas son conocidas: hacen falta 41 votos a favor de la moción para que prospere y ahora mismo el marcador está muy igualado. Nadie puede asegurar que tenga la victoria de su lado, aunque en teoría al Gobierno regional le basta con lo que tiene: 29 del PP, 11 de Cs y uno de Vox.

 

El factor decisivo es el desconocimiento sobre lo que harán los participantes. ¿Qué votarán UPL y Por Ávila? A ambos han apelado los interesados y su voto es decisivo; UPL no ha decidido y Por Ávila se abstendrá. Si se unen a los socialistas para hacer presidente a Tudanca, sumarían 39, y llegarían a 40 con la disidente de Cs. Pero la gran pregunta es si todos los procuradores de Cs respetarán la decisión del grupo parlamentario de votar 'no' y mantener su pacto con el PP. Hacen falta muy pocos para que la balanza se incline hacia el cambio de Gobierno.

 

Durante el fin de semana, seis procuradores de Cs han manifiestado públicamente que votarán 'no' y respetarán lo decidido por el partido y el grupo parlamentario. El resto son cargos de peso y orgánicos sobre los que se supone que no hay dudas. La situación parece controlada y atada en estos momentos. De partida, las cuentas no le salen al PSOE.

 

Por ahora, la situación es la descrita. Veremos si el debate de la moción, que se antoja largo y tenso, cambia las cosas. Por ahora, sabemos que el PSOE ha optado por la 'fórmula Sáchez', por la moción de su líder nacional a Rajoy, con lo que será Ana Sánchez la encargada de presentar la moción; también sabemos que la réplica la dará Igea. Primer choque de trenes asegurado a la espera de que salten al atril lo primeros espadas. A partir de ahí, Mañueco y Tudanca se verán las caras en la fase decisiva de la moción. Representan las dos alternativas posibles en Castilla y León, una comunidad que se juega su futuro inmediato hoy.