Tres años y ocho meses de cárcel por el apuñalamiento en Anaya

Fallo. La Audiencia provincial también condena al acusado a indemnizar al afectado con 2.803,26 euros. Junio de 2009. Considera probado que el imputado asestó un navajazo a la víctima en el cuello
E.G.

La Audiencia provincial ha condenado a R. F. V. a una pena de tres años y ocho meses de cárcel acusado de un delito de homicidio en grado de tentativa concurriendo el atenuante de haber procedido a disminuir los efectos del delito, ya que tras apuñalar a un hombre en el cuello intentó parar la hemorragia.

La condena ha quedado reducida a casi la mitad respecto a lo solicitado por la acusación pública, seis años de prisión. Del cómputo total de la pena, al imputado se le restará el tiempo que ha permanecido en la cárcel, desde el 23 de junio de 2009.

El Alto Tribunal salmantino también le condena a indemnizar a la víctima con la cantidad de 2.803,26 euros. En la sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico, la Audiencia consideró probado que el condenado, R. F. V. el día 23 de junio de 2009, en torno a las 17.00 horas, llegó a la plaza de Anaya y se acercó a un grupo de personas que estaban reunidas, entre las que se encontraba la víctima, M. S. B. El acusado se acercó hacia el afectado, al que conocía y le dijo que quería hablar con él, por lo que se apartaron del grupo.

Tras discutir, por razones que no se precisaron en la vista oral y sin “que se entendiese bien lo que decía” el imputado, “tal vez por haber tomado algo de alcohol o pastillas”, R. F. V., le pidió que le diera algo y tras negarse a ello, el condenado “sacó de su bolsillo una navaja tipo mariposa, con hoja de un filo y de 10,5 centímetros de longitud” y con su mano derecha dirigió un golpe hacia la víctima, alcanzándole en el cuello, por el lado izquierdo.

Tras la puñalada y debido a la cantidad de sangre que perdía, el condenado trató de cortar la hemorragia colocándole un cinturón en la herida. R. F. V., que lloraba y decía “¿Qué he hecho?”, acompañó al herido hasta un banco, donde permaneció con la víctima hasta que llegó la Policía Nacional, momento en que huyó hacia a calle El Tostado, donde fue detenido. Los agentes encontraron el arma debajo del banco donde estaba el herido. Respecto a la herida sufrida en el cuello, lineal de dos centímetros, la forense detalló que la puñalada seccionó la vena yugular externa, afectando también al músculo esternocleidomastoideo, aunque indicó que por esta herida, la víctima no hubiera fallecido porque dañó una vena superficial, que coagula y se tapona”.

Durante la comparecencia en la Audiencia, el acusado reconoció haber apuñalado a la víctima, aunque señaló que nunca quiso atentar contra su vida. Durante su intervención señaló que en el transcurso de la pelea observó cómo la víctima se metió la mano en el bolsillo, por lo que “en un acto reflejo, cogí la navaja” y la esgrimió hacia el herido alcanzándole en el cuello. El navajazo, según su versión, lo lanzó “sin mirar a la víctima”. Tras conocer el fallo, el abogado defensor se mostró “satisfecho” con la condena y aunque estudiará la sentencia, en principio no tiene pensado recurrirla.