Tranquila última jornada del Carnaval, con los desencierros convertidos en encierros

Se decidió encerrarlos en toriles. Debido a que varios toros, tanto por la mañana como por la tarde, se quedaron en el Registro
MONDRIÁN / DAVID RODRÍGUEZ
Ciudad Rodrigo clausuró en la tarde de ayer la edición 2011 de su Carnaval del Toro, con una jornada bastante tranquila y relajada, donde acompañó el tiempo durante casi todo el día. Fue un día extraño en el que, aunque sólo había previsto un encierro, es como si hubiera habido tres. El único de ellos originalmente programado era el habitual de media mañana, protagonizado por siete ejemplares de la ganadería de La Plata (de Sevilla). Una sesión más, una impresionante marea urbana llenó todo el recorrido. El encierro subió de nuevo disgregado, con uno de los animales rezagado respecto a sus hermanos. Tras llegar a la zona del Registro, y para que alcanzara la plaza, fue necesario utilizar la soga, finalizando el encierro tras hora y media.

A continuación comenzó la capea, en la cual se produjo la sorpresa del día: la aparición de la lluvia, que cayó durante unos minutos en la ciudad de forma ligera. Aunque no molestó demasiado, sí que convirtió en peligroso el recorrido de cara al desencierro, en especial en la calle Madrid. Por fortuna, no hubo que lamentar ninguna caída en esta zona. Sorprendentemente, el desencierro acabó por convertirse en un encierro por la dirección que tomaron finalmente los toros, porque parte de ellos acabaron encerrados en los toriles de la plaza. Dos toros quedaron emplazados en la bóveda del Registro, por lo que se optó por intentar que volvieran a la plaza. Ayudados de los cabestros, así lo hicieron, tras unos cuarenta minutos.

Curiosamente, lo mismo pasó en el desencierro de la tarde. Antes del mismo, tuvo lugar la capea, con alguno de los animales ya muy cansado, y demorándose en entrar en toriles. De hecho, en el posterior desencierro, hubo dos toros que no llegaron a abandonar la plaza. Otro de ellos quedó emplazado en el principio de la zona de los pinos, aunque luego decidió desandar parte del camino, y volver hacia el Registro. Para recogerlo, se decidió soltar a los cabestros desde los toriles de San Pelayo, y llevarlo hacia la plaza. Sin embargo, el toro se negaba a moverse del Registro, y fue necesario colocarle una soga para realizar la operación, con el animal muy dócil por el cansancio.

Finalmente, tirando de la cuerda, se llevó el animal hasta los toriles de la plaza, sonando el último campanazo de este Carnaval a las 20.50 horas.

Tras el mismo, los mirobrigenses apuraron los últimos minutos en los carruseles y en los bares de la ciudad, con una agradable temperatura, antes de que hoy se empiece a volver a la normalidad con el Miércoles de Ceniza, de habitual resaca carnavalesca. Además, habrá que quemar la gargantilla de San Blas tras más de un mes al cuello.

Como cierre de fiesta, el complejo deportivo Interpeñas vivirá el domingo de piñata el día 13. Ciudad Rodrigo ya inicia la cuenta atrás para su próxima cita Carnavalesca, que en 2012 caerá más pronto. Los toros volverán a las calles de Miróbriga del 17 al 21 de febrero del año que viene.