Todos quieren ser alcalde (¿o nadie quiere ser alcalde?)
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Todos quieren ser alcalde (¿o nadie quiere ser alcalde?)

Ya tenemos alcalde, aunque sea para unos meses. La elección no ha sido ninguna sorpresa, a pesar de que la competencia era mayor que nunca, pero el resultado estaba cantado. A estas alturas, 5 meses de cierre de legislatura son un regalo envenenado que, si se puede evitar, mejor. La experiencia quizás le pueda servir al nuevo titular del bastón de mando como ensayo de lo que le espera, no ahora (que también), sino a partir del 26 de mayo cuando se enfrente a sus rivales de otros partidos por la alcaldía, esos que le van a mentar a Mañueco y sus errores en cada ocasión. Sí, todos querían ser alcaldes este jueves, pero no todos estaban en condición de enunciar algo más que el deseo. Según los casos, la estrategia recomendaba otra cosa, las primarias tienen que hablar o, simplemente, las cuentas no salían (y puede que no salgan ya). Hasta el flamante alcalde carga con su cruz. El resultado, la alcaldía queda en las manos que estaba... ¿porque nadie quería ser alcalde?

 

Carlos García Carbayo se estrena en el cargo bajo una sombra que le va a acompañar durante mucho tiempo, la de Fernández Mañueco, al que a tenor de lo visto los grupos de la oposición mantienen en sus 'oraciones' como objetivo principal, por encima del nuevo alcalde: se vio en el que era 'su' pleno. Asume García Carbayo una alcaldía muy en funciones y como 'suplente de', y así será hasta que consiga dar un sello personal a lo que haga y desvincularse de su predecesor. Como fuera que no parece dispuesto a dejar de adorar a su líder, tendrá que cargar con una pesada y oscura herencia de incumplimientos y los sempiternos retrasos.

 

Dice que ha aprendido del presidenciable que un ayuntamiento se construye sobre la base de lo que dejaron otros: será porque Mañueco no corrigió ninguna decisión de su predecesor... Haría bien García Carbayo, eficiente funcionario, en no imitar a Mañueco en esto. Al menos, su candidatura para intentar seguir a partir de juniko parece un hecho: ¿o está dispuesto Casado a nombrar hoy un alcalde y elegir a otro candidato dentro de dos días?

 

Alejandro González también quiere ser alcalde, pero no ahora. Ya lo ha dicho: el cambio, en 2019. Claro, que el cambio también era en 2015 y llevamos cuatro años sin verlo. El acuerdo de investidura PP/Cs ha sido un paseo para el exalcalde, poco más que un lejano eco en el que se escuchan frases hechas: "estamos aquí para controlar al PP", se escuha... A la luz de lo visto estos años, nadie diría que estas palabras, ya casi desvanecidas, salieran alguna vez de los 'naranjas'. Con todo, González se postula a expensa de lo que los designios determinen este enero cuando Cs unja a sus candidatos. Veremos.

 

Virginia Carrera también quiere ser alcaldesa, y quizás esta fuera su ¿última? oportunidad. Ganemos ha sido la revolución de esta legislatura y, casi, el grupo que ha llegado más lejos de cara a este jueves: tenían un programa exprés para gobernar cinco meses. Lástima que no había suma posible. Más lástima todavía que a estas alturas estén aún cocinando la fórmula de 2019 a expensa de un Podemos que se quiere en las papeletas a toda costa. Sólo una pregunta: ¿si no llegaron hace cuatro años, qué les hace pensar que podrían llegar ahora? Desdeñar el trabajo de los cuatro concejales de la agrupación sería un error.

 

Por último, José Luis Mateos, que este jueves también quería ser alcalde y, a día de hoy, es el único que puede decir que tiene sitio fijo para dentro de cinco meses. Hace algo más de tres años el PSOE presentaba a un candidato alternativo a Mañueco; aquello no salió bien porque nadie lo veía (dicen que ni el candidato) y al final Cs decidió no meterse en líos y asumir que quizás era mucho 'bacalao' en su primera experiencia en ayuntamiento. Aquella marejada pusto a Mateos al frente del barco socialista. Puede que lo prudente hubiera sido dejar hacer en esta investidura descafeinada. Una legislatura después, el candidato socialista ha preferido no esperar para hacer una declaración de intenciones: quiero ser alcalde. Veremos.