Tiempo de República (ficción) en el balcón del Ayuntamiento de Salamanca

La bandera republicana, ondeando en el balcón principal del Ayuntamiento de Salamanca.

La bandera de la República vuelve a ondear en el balcón principal del consistorio, donde ya estuvo en tiempos pretéritos.

El rodaje de la nueva película de Alejandro Amenábar en Salamanca ha traído cambios a la Plaza Mayor. El ágora salmantina se ha adaptado para recuperar el aspecto que tenía en el tiempo en el que se sitúa la trama 'Mientras dura la guerra', que recrea los últimos días de Miguel de Unamuno como rector de la Universidad de Salamanca. Tanto, que el Ayuntamiento de Salamanca ha vuelto a los tiempos de la República, aunque sea sólo para una ficción.

 

Para volver a los años '30 del pasado siglo, se ha construido un parterre que imita los jardines que tenía la plaza, se ha recreado en aspecto de los bares de los soportales, se han instalado toldos en los balcones, rótulos de negocios... Pero el último detalle ha sido la retirada de las banderas del balcón principal y el izado de una enseña que no ha pasado desapercibida.

 

Durante el rodaje de este miércoles, una única bandera ondeaba en el balcón principal del Ayuntamiento, el que se usa el alcalde de Salamanca para mostrar a visitantes ilustres la magnanimidad de la Plaza Mayor. En lugar de las habituales, se ha colocado la bandera de la república que ha tenido un protagonismo absoluto.

 

La imagen, aunque insólita en estos tiempos (alguna edil se ha hecho una foto para el recuerdo), no es ni mucho menos ajena a la historia de la plaza: tanto la Primera República como la Segunda fueron proclamadas de forma multitudinaria y bulliciosa desde los balcones del Pabellón Consistorial. Así que, en cierto modo, la bandera tricolor vuelve a un lugar que ya conoce, aunque ahora sea para una ficción.

 

De igual modo, la instauración de la dictadura fue proclamada desde los balcones del Pabellón Consistorial. La guarnición militar de Salamanca se levantó en armas el 19 de julio de 1936 y se proclamó la situación mediante un bando en la Plaza Mayor. No mucho después, se encargó y se instaló el medallón con la efigie de Franco que fue retirado hace casi un año y que no va a volver nunca más: a diferencia de lo que ha ocurrido con la transitoria presencia de la bandera, la eliminación de la imagen del dictador no es ficción.