Teatro Bretón: un derribo que cumple once años y un proyecto 'frenado' ahora por la Covid-19
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Teatro Bretón: un derribo que cumple once años y un proyecto 'frenado' ahora por la Covid-19

El solar que ocupaba el antiguo Teatro Bretón. Foto: A. Santana

Tal día como hoy hace once años las máquinas empezaban a derribar el edificio de un histórico del teatro y el cine en Salamanca. El proyecto para hacer una residencia de estudiantes, listo para darle uso.

Once años después de su derribo, el solar del antiguo Teatro Bretón sigue esperando la oportunidad de albergar algún proyecto. Y justo ahora que lo tenía, con la construcción de una nueva residencia, la crisis del Covid-19 ha venido para trastocar el escenario previsto. Tal día como hoy, el 26 de mayo de 2009, las máquinas empezaban a reducir el antiguo teatro y cine, sin actividad desde años atrás, y para el que había numerosos planes que, hoy por hoy, siguen sin fraguar.

 

El último intento, puede que el definitivo, es la construcción de una residencia estudiantil. Como adelantó TRIBUNA el día 2 de diciembre, la promotora salmantina propietaria del solar ha solicitado licencia ambiental para construir una residencia universitaria y garajes, un proyecto llamado a llenar el vacío que quedó en una parcela muy céntrica de la ciudad que ha estado condenada al olvido. La ejecución cuenta a estas alturas con las 'bendiciones' necesarias en forma de licencias y podría ponerse en marcha una vez se despejen las incógnitas generadas por la crisis del coronavirus.

 

El proyecto

El día 11 de diciembre la comisión informativa de urbanismo daba una primera información sobre el proyecto que parece contar a priori con todas las bendiciones. No hay problema para la construcción del aparcamiento, que podría existir por la presencia de restos; tampoco interfieren figuras de protección patrimonial ya que está fuera del área delimitada como ciudad patrimonio; tampoco agota alturas como se ha podido apreciar; y solo tendrá que someterse a algunas puntualizaciones de orden estético por parte de la comisión técnico-artística, que no serán impedimento.

 

Según el proyecto presentado en el Ayuntamiento de Salamanca, la nueva construcción  tendrá un total de 13.000 metros cuadrados. Constará de cuatro plantas sobre rasante y planta baja, además de cuatro sótanos. La fachada será de tipo antigraffiti, algo que le vendrá muy bien porque esa es una zona pasto de los vándalos, como se puede observar en casi todas las fachadas y puertas de garaje de la zona. La nueva residencia contará con 195 habitaciones, 171 de ellos dobles y 24 individuales. En cuanto a las plazas de garaje, se harán en cuatro sótanos y serán 187, aunque el estudio recoge hasta 215. Este es el proyecto completo.

 

 

Una década esperando un proyecto

El proyecto de la nueva residencia llega más de una década después de su derribo, en mayo de 2009, aunque el teatro cerró sus puertas mucho antes. Desde entonces, se ha buscado una salida para este solar. Los antiguos propietarios lo vendieron a su actual titular, la promotra Santher, que barajó varias opciones: desde un hotel y garajes a una residencia con un pequeño teatro para respetar parte del uso cultural.

 

La clave sigue siendo la que generó el problema: el proyecto diseñado para el solar. Y ahora parece que ha encontrado el encaje entre el uso al que se puede destinar y la viabilidad de la iniciativa, gracias al auge de los colegios mayores en Salamanca.

 

Una década sin uso

Fue en las primeras horas del día 26 de mayo de 2009. A instancias de la propietaria del edificio, varias máquinas iniciaban el derribo del histórico Teatro Bretón, un referente cultural para la ciudad. El negocio había cerrado años atrás, pero su ubicación era todo un símbolo: allí se asentaba una tradición cultural iniciada en el siglo XVI con el patio de comedias y continuada a finales del XIX con la construcción de este teatro. Nada de esto impidió que las piquetas redujeran a escombros buena parte de su estructura, y tampoco acabó sirviendo de mucho la paralización judicial que, inmediatamente, pidió y consiguió el colectivo Los Verdes.

 

Tras cerrar al público en 2003, los propietarios originales lo vendieron a la constructora Santher. Durante años se habló de proyectos de Caja Duero y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez para el enclave, pero ninguno acabó por concretarse. La propietaria empezó a tirarlo abajo con las primeras horas del día 26 de junio de 2009, una acción sobre la que siempre se han sembrado sospechas por lo temprano que comenzaron a trabajar las máquinas. De hecho, a las nueve de la mañana asociaciones vecinales, IU y Los Verdes acudieron al juzgado para poner un recurso contra el derribo y, a las 11 de la mañana, se emitió un auto de paralización. Lamentablemente, el derribo parcial había afectado a los elementos fundamentales y ya era imposible reconstruirlo.

 

Sin embargo, se mantuvo así durante meses generando quejas por parte de los vecinos, que vieron proliferar ratas y basura; el Ayuntamiento ordenó vallarlo, pero no fue suficiente para evitar robos de material, de mobiliario superviviente al derribo... Solo la firma de un pacto a tres bandas entre el Ayuntamiento, Los Verdes y Santher permitió que la formación ecologista retirara el recurso contencioso administrativo con el que mantenían paralizado el derribo definitivo.