Stop Uranio ve un conflicto de intereses en el proyecto de la minera Berkeley en Salamanca

Instalaciones de Berkeley en Retortillo (Foto: Jesús Cruz).

La plataforma considera que el Consejo de Seguridad Nuclear "se ha doblegado" ante la empresa.

La plataforma ciudadana Stop Uranio cree que los intereses empresariales de la minera Berkeley en Salamanca han hecho "doblegarse" al Consejo de Seguridad Nuclear, que ha visto su independencia "seriamente comprometida" al hacer patente su apoyo a la empresa australiana.

 

Stop Uranio ha recordado que "la función de este organismo es la de vigilar y controlar las instalaciones nucleares y radioactivas del país, al margen de cualquier interés empresarial o político". Además, desde la plataforma se han referido a la advertencia que desde la Empresa Nacional de Uranio se hizo sobre la inviabilidad de la minería de uranio en la provincia salmantina.

 

El proyecto de Berkeley en Salamanca se encuentra actualmente en fase de tramitación, a falta de que se tome una decisión por parte de las autoridades competentes. La plataforma Stop Uranio, no obstante, ha lanzado un aviso y cuestiona la independencia del Consejo de Seguridad Nuclear, refiriéndose a la prórroga concedida a la central burgalesa de Garoña "contraviniendo todas las normas sobre buenas prácticas emitidas por el Organismo Internacional de la Energía Atómica".

 

Stop Uranio considera que el proyecto de Berkeley en Salamanca tiene un "horizonte temporal muy escaso, de nueve años, en el que menos de doscientos empleos directos condenarán a la desaparición de miles de puestos de trabajo ya consolidados en los sectores agropecuario y turístico de la zona". En este punto, la plataforma se ha referido al balneario de Retortillo, "del que dependen 65 familias y en el que cabe preguntarse quién querrá tomas unos días de descanso sabiéndose rodeado de la única explotación de uranio a cielo abierto permitida en Europa".

 

La plataforma ciudadana ha advertido sobre el peligro que supone el proyecto de Berkeley ya que, en la minería de uranio, el radón y los productos derivados de su semidesintegración "son una de las causas principales de cáncer pulmonar". "Este tipo de minas tiene un impacto ambiental muy superior a las subterráneas", han advertido desde Stop Uranio, ya que aumenta la producción de residuos y altera la capa superficial de terreno que estaba intacta antes de la extracción.

 

Stop Uranio considera estos impacto socioambientales "inasumibles", y han afirmado que continuarán "defendiendo la salud de la población" y actuando para que el proyecto de Berkeley en Salamanca no se lleve a cabo.