'Stop Uranio' se concentra este 19 de agosto contra la mina de Berkeley

La plataforma, a través de un comunicado, apunta que tampoco tiene la propiedad de las 2.500 hectáreas afectadas por el proyecto minero y el proceso de expropiación de esos terrenos se puede demorar por mucho tiempo.

La Plataforma Stop Uranio realizará este sábado, por tercer año consecutivo, una concentración autorizada en el Cruce de La Fuente de San Esteban con el fin de exigir a Berkeley Minera España S.L. que abandone su pretensión de que Salamanca tenga la única mina de uranio de toda Europa.

 

"Por mucho que anuncie la empresa minera su intención de abrir de manera inmediata la mina de uranio, porque dice contar con los permisos necesarios para ello, sabemos que no puede, que no cuenta con la autorización de construcción de la Planta de tratamiento de uranio que tiene que conceder el Ministerio de Energía y posteriormente la Licencia Urbanística del Ayuntamiento de Retortillo", sostiene el colectivo.

 

La plataforma, a través de un comunicado, apunta que tampoco tiene la propiedad de las 2.500 hectáreas afectadas por el proyecto minero y el proceso de expropiación de esos terrenos se puede demorar por mucho tiempo, como está sucediendo con la variante de la carretera que ha ejecutado "sin ser titular de todas las fincas afectadas y sin los permisos pertinentes, lo que ha obligado al Ayuntamiento de Retortillo a la apertura de un expediente sancionador contra la empresa minera".

 

El colectivo insiste que que quienes viven en la zona del Campo Charro tienen muy claro que la instalación radiactiva proyectada es perjudicial para el medio ambiente, la salud y la economía de esta tierra y de sus habitantes. "El argumento falaz del empleo que se creará no puede servir de excusa para destrozar un territorio que ha sido declarado espacio protegido por la Unión Europea debido a los valores naturales que atesora", sentencia.

 

Además, la plataforma acusa a la empresa multinacional australiana de haber creado una red clientelar entre personas y familias de estos pueblos con el ánimo de que defiendan sus intereses en contra de la opinión mayoritaria de la gente de la zona.

 

"Somos muchos los que pensamos que el empleo o beneficio económico de la mina, por unos pocos años, no compensa los perjuicios que ocasiona este tipo de instalaciones radiactivas al lado de nuestras casas o nuestros negocios", insisten.

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